¿Sabes lo que es el miedo? No, solo crees saberlo, pero yo si lo sé, lo sufro cada vez que cierro los ojos.
Lo sabrás cuando sumergida en la oscuridad del sueño, el frío este a tu lado, envolviéndote entre sus invisibles y helados brazos, produciéndote escalofríos y haciéndote sentir un vacío en tu interior. Te obliga a correr para alejarte y adentrándote cada vez más profundamente en la oscuridad, la cual te atrapa entre sus tentáculos cegando tus ojos de todo rastro de luz.
Huyes de ellos, pero de nada te servirá, sus lazos son infinitos y te perseguirán allá donde vayas, atrapan a todo el que quieren, no existen barreras que los detenga, y si las hay las atraviesan como si nada. No corras, no huyas, te agarrará para no volverte a dejar libre, estrujándote hasta que no quede rastro de la persona que fuiste, convirtiéndote en un ser oscuro, en su marioneta. No tendrás alma y el brillo que tienen tus ojos verdosos desaparecerá, volviéndose como el césped en otoño, sin vida, vasallo de la Muerte y la Oscuridad, tendrás que obedecer su autoridad.
Puedes elegir, lucha para conservar tu esencia, tu alma intacta y tu propia luz que hace que brilles como si de una estrella fueras, o dejar que te absorba, dejando solo un cuerpo que camina entre la vida y la muerta, no estando en ningún estado, un espectro casi fantasmal. Te animaría a luchar, pero pienso que sería inútil, no eres lo suficientemente fuerte para vencer, no sabes luchar por ti misma, ¿cómo puedes si quiera pensar que ganarás esta batalla? ¿Puedes salvarte a ti misma pensando que así tus seres queridos no sufrirán?
Yo se la respuesta. No puedes vencer pensando en eso, porque verdaderamente no luchas por ti, sino por los demás y eso no puede ser, porque si tu no luchas por ti, ¿quién lo hará? Tienes que ganar tu propia batalla con las sombras de tu pasado, igual que los demás luchan contra sus propios demonios, así podrás salir del pozo oscuro en el que las garras de la oscuridad te tienen atrapada y no te quieren dejar escapar.
Lucha, no te rindas, porque si lo haces todo el mundo sufrirá, naciste por una razón, para cumplir un objetivo, así que hazlo o todo será en vano. Te preguntaras que quien soy yo para decirte que hacer y te lo diré. Soy tu alma, la cual intenta brillar para ayudarte y que no te pierdas definitivamente a ti misma.
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lunes, 26 de enero de 2015
viernes, 9 de enero de 2015
El misterioso collar de perlas
Era un día de
finales de Diciembre y estábamos en Navidad, la época del año que más odiaba.
Para alejarme de todo había decidido irme de vacaciones al Caribe para tomar el
sol y relajarme. Ese día estaba en la playa leyendo un libro. Al rato me fui a
bañarme, hacía mucho calor, dejando el libro sobre la toalla. El agua estaba
estupenda, así que pase largo rato bañándome, olvidándome que había dejado el
libro a la vista de todos y me salí del agua, pero al cogerlo cayó una cadena
con una perla. ¿De dónde había salido y quién la había dejado en mi libro? Todo
esto era muy misterioso. Los días iban pasando y cada vez había más gente en el
hotel, por otro lado iban poniendo más adornos de Navidad, eso no lo soportaba.
Vamos, se que la navidad es una época muy bonita y todo ese rollo, pero a mí
nunca me ha pasado nada bueno en esas fechas, más bien todo lo contrario…tal
vez os interese conocer porque odio esta festividad.
Todo empezó hace tres años, yo estaba totalmente enamorada de
un chico y él de mi, todo iba genial hasta que el día de Nochebuena. Mientras
nos dirigíamos hacia la casa de mis padres tuvimos un grave accidente en el que
acabamos tan mal heridos que entramos en coma y nadie sabía si despertaríamos.
En el coma pasó algo muy raro, todo era oscuro y silencioso, daba miedo porque
no encontraba la salida ni luz, pero de
pronto… vi a alguien rodeado de un aura luminosa dirigiéndose hacia mí; para mi
sorpresa era Daniel, mi novio. Corrí hacia él y nos fundimos en un abrazo y en
un beso; caminamos mucho tiempo, o tal vez poco, no lo sé a ciencia cierta
porque no veíamos nada. De pronto, vimos a todos nuestros amigos llamándonos,
corrimos de la mano hasta ellos, pero al llegar él se sentó a descansar y se
acabo durmiendo; al abrir mis ojos, ya no estaba con él sino en la cama de un
hospital rodeada de médicos. Pasaron los días y él no despertaba, no sabía qué
hacer, me culpaba a mí misma de haber dejado que se durmiera; cada vez que
podía me escapaba a su habitación y le cogía la mano pidiéndole que volviera a
mi lado.
Sin embargo, los médicos no tenían mucha confianza en que
volviera a despertar, sus heridas eran muy graves, yo no perdía la esperanza,
no podía perderlo, lo amaba demasiado y sin él mi vida carecía de sentido, se
quedaría tan vacía como la cascara de un huevo.
Llegó el nuevo año y él seguía igual, no regresaba a mi lado
por más que yo se lo pidiera llorando; pero entonces, un día todo cambió, lo
notaba en el ambiente. Fui a su
habitación como todos los días, le cogí la mano y empecé a llorar, hacía
cuatro años que estábamos juntos y seguía tan enamorada como una colegiala, pero
él no estaba a mi lado para celebrarlo, seguía dormido y eso me destrozaba.
De repente, abrió los ojos y me miro esbozando una débil
sonrisa, llame corriendo a los médicos pero él negó con la cabeza. Posé mis
labios sobre los suyos y le besé, le pedí que se quedara a mi lado, que no
quería vivir sin él, pero me dijo que su tiempo se había acabado, que estaba
feliz de haber pasado sus últimos cuatro años con un ángel. Después de eso
suspiró y cerró los ojos para siempre, pero con una sonrisa.
Desde ese día me
había aislado de todos, había estado viajando por todo el mundo y trabajando,
nunca volví a celebrar la Navidad, me traía dolorosos recuerdos. Los días
fueron pasando y cada día aparecía una perla nueva en alguna de mis cosas, la
curiosidad empezaba a aparecer en mí y una chispa de ilusión también, tenía
ganas de volver a vivir.
Después de
descubrir una perla, conocí a un chico muy mono, se llamaba Tommy, era muy
simpático, pronto nos convertimos en grandes amigos, todos los días nos íbamos
a surfear y luego a cenar y pasear por la arena.
Muchos días,
cuando no teníamos ganas de surfear, paseábamos por el hotel o visitábamos
lugares de interés turístico, cosa rara porque no nos gustaba hacer lo mismo
que los demás turistas. Pero ambos somos demasiados curiosos y al final
hacíamos fotos en esos lugares, ya sea haciendo el tonto o normales.
La gente se
pensaba que estábamos juntos pero no era así. Un día, tras despedirnos y que
cada
Se fuera a su
habitación, descubrí una bonita cadena debajo la puerta, me quede un poco en
shock. ¿Otro admirador secreto? No era posible. Al entrar vi una nota y por
curiosidad la abrí y comencé a leer.
Soy el chico de las perlas, para cuando acabes de completar
las veinte perlas, te hará falta una cadena y que forme un bello collar, tan
bonito como tú.
Pearl
Realmente no
entendía quien podía ser, era muy extraño todo, así que guarde la nota junto
con la cadena en un cajón con las perlas.
Los días pasaron,
y segui recibiendo perlas, pero ni una nota más, así que casi acabe por olvidar
al misterioso chico, estaba demasiado bien con Tomas y me lo pasaba genial.
Después de uno de
nuestros paseos, al llegar a mí habitación descubrí una nota debajo de la
puerta la cual ponía:
Tu
belleza me inspira,
tu sonrisa me enamora,
tu mirada es tan hermosa
como una amapola.
tu sonrisa me enamora,
tu mirada es tan hermosa
como una amapola.
Todo este misterio
me estaba volviendo loca, tenía muchas ganas de descubrir a este admirador,
pero por otra parte no, me estaba enamorando de mi amigo y tenía miedo, hacía
varios años que jure no volver a enamorarme por miedo a perderlo otra vez. Deje
toda preocupación a un lado y al día siguiente descubrí otra perla y me di
cuenta de que había acabado el collar.
Me lo puse y me
fui a surfear con mi amigo, todo iba genial hasta que apareció una gran ola y
me tiro al agua, perdiendo el conocimiento durante unos minutos al golpearme
con la tabla de surf.
Cuando desperté me
di cuenta de que me tenía abrazada y estaba preocupado, lo miré y él me
devolvió la sonrisa.
— ¡No me vuelvas a
hacer esto!
—Tommy…-digo con
lágrimas en los ojos.
—No te preocupes
no me iré de tu lado, no llores por favor, por favor.
—Vale, gracias por
estar ahí siempre-le abrazo y apoyo mi cabeza en su hombro.
—Me asustaste
mucho ahí dentro-señalando al mar-no puedo vivir sin ti, Laura, te quiero demasiado,
así que…no lo vuelvas a darme ese susto.
—Tommy, te
quiero-se sonroja haciéndolo aún más adorable- como algo más que a un amigo.
—Yo también, mi
ángel.
— ¿Ángel?
—Bueno, es
que…-dice sonrojándose-cuando te vi por primera vez, me pareciste un ángel.
—Jajajajaja…es lo
más bonito que me han dicho hasta ahora-digo entre risas y lagrimas.
—Me alegra, porque
aunque no lo creas, no soy un chico muy romántico ni nada de eso.
—No, si ya me
imagino…-digo aún riendo.
—Eres una chica
muy alocada, pero te quiero mucho-me besa por sorpresa-me encanta como te queda
mi collar.
—Este…esto… ¿tú
eras el de las perlas?
—Es que tenía
miedo de decírtelo a la cara por lo firmé con CP o pearl porque sabía que nunca
lo adivinarías y…
— ¿Qué significa
esas iniciales?
—Collar de perlas
y perla. También tenía miedo de que la amistad se fuera a darse un paseo y…
—Hicimos una
promesa Tomas, no la voy a romper-le corto besándole.
—Me alegro de que
pase lo que pase siempre la mantengamos-me abraza mirando el mar.
Pasamos una gran
navidad juntos, volví a descubrir la magia del amor y de la navidad, lo mejor
de todo es que empecé a sonreír de nuevo y eso a él le hacía muy feliz. Pero
como toda o casi toda historia de amor, no es eterna, así que tras la Navidad,
se acabó esa magia tan especial, nos dimos cuenta de que nos queríamos tanto
que al no querer que por cualquier cosa esto acabara mal, volvimos a ser los
mejores amigos que fuimos no hace mucho.
Fue una Navidad
maravillosa, conservo aun su amistad y para mí eso es lo más importante. Como
se suele decir, no todo es eterno y en algún momento todo llega a su fin.
martes, 14 de octubre de 2014
Confesiones en Navidad
Tal vez se convierta en una historia, disfrutad la lectura y espero sus opiniones :) Besos
Todo comienza en un día de invierno, la noche anterior había nevado bastante, por lo que el paisaje estaba totalmente blanco. Desde mi ventana lo admiro y tras coger mi cuaderno me pongo a dibujarlo, los animales están escondidos en sus madrigueras refugiados del frio.Termino de dibujar y bajo a comer, vivo en una casa que mi padre me dejo en medio del bosque, él era un hombre que le encantaba alejarse de la gran ciudad para descansar e irse de caza. Mi familia no está de acuerdo con que viva yo sola en esta casa, aunque bueno sola, sola no estoy tengo dos personas que cuidan de la casa y me ayudan, para ir a trabajar voy en coche y si se me hace muy tarde me quedo a dormir en casa de mi madre. Dirijo una empresa de publicidad y marketing, la creo mi padre un par de años antes de morir y luego la herede yo, mientras que mi hermano se ha quedado con la empresa grande que creó mi padre con su mejor amigo, fallecido unos años antes de nacer yo.
Me cambio de ropa tras comer algo y me pongo un vestido de fiesta, mi madre daba una gran fiesta para celebrar el fin de año y todo eso, particularmente no me gusta mucho la Navidad, se me hacen muy aburridas sin la presencia de mi padre, pero además mi madre la hace sobre todo para que mi hermano y yo encontremos pareja, somos los pequeños de cinco hermanos, tengo dos hermanas mayores, Alice de 33 años, Ana de 30; un hermano mediano, Pablo de 27; mi hermano pequeño pero mayor que yo, Drake de 25 años y por último, yo, Katherine de 23 años, la pequeña y el dolor de cabeza de todos. Drake y yo somos los únicos solteros de la familia, porque mis dos hermanos mayores están casadas y Pablo tiene pareja, pero nosotros no tenemos prisa, estamos bien como estamos y nos vamos por ahí cuando queremos sin dar explicaciones a nadie, excepto a Victoria, mi querida madre, pero volvamos al relato que es más interesante.
Mi yaya, la mujer que trabaja con mi familia desde antes de que naciera viene a mi cuarto para peinarme, me encantan sus peinados, son elegantes pero cómodos, además siempre que la convenzo viene conmigo de compras. Cuando termina me gira para el espero y me miro sorprendida, estoy increíble, ella me sonríe y se marcha mientras me admiro en el espejo. Llevo un vestido azul muy hermoso, apropiado para la ocasión, aunque para mí no, me coloco unos tacones altos negros y cojo también el pequeño bolso a juego, luego me dirijo hacia las escaleras, pero oigo que ellos están hablando con alguien. Bajo las escaleras lentamente hasta llegar abajo donde descubro a mi querido hermano, Drake, sonriendo mientras habla con mi yaya y su marido, se giran al oírme y me mira sorprendido, no puedo evitar reírme de su cara.
-Me quito el sombrero ante usted, bella dama-dice mientras hace una reverencia muy cómica.
-Eres un payado, Drake-digo entre risas-¿A qué has venido?
-Señorita, nosotros vamos a preparar las cosas para marcharnos.
-Claro, Elena, espero que paséis una gran navidad-le sonrío y les doy un abrazo.
-Si necesitas algo, llámenos y volveremos-dice su marido.
-No se preocupen, me llevaré a mi hermana a esquiar o me quedaré con ella.
-Con eso me quedo más tranquila.
Intento protestar pero mi hermano me lanza un mirada de advertencia y suspiro, no va a servir de nada intentar hacerle cambiar de idea, es casi tan cabezota como yo, así que me despido de esas dos buenas personas y nos quedamos mirándonos en la entrada.
-He venido a por ti-sonríe un poco para aliviar la tensión-Mamá no quería que te fueras tu sola por la nevada y como los demás estaban tan ocupados, me ha tocado a mí, al pobre hijo mediano, a excepción de ti-pone un tono lastimero-pobre de mí.
-Pues no hubieras venido a por mí-cojo mi abrigo, mientras me lo pongo me dirijo hacia la puerta-tal vez sea la pequeña, pero no me hace falta canguros.
-¡Katherine, espera!-corre detrás mía- no te enfades, solo estaba de broma, es más, me ofrecí yo a venir a por ti.
-Chicos, es hora de irse, sino vuestra madre se enfadara-dice el conductor.
-Que se enfade, no somos niños-decimos a la vez y nos reímos.
Nos montamos en el coche y nos dirigimos hacia Nueva York, miro con añoranza el bosque mientras lo vamos dejando atrás, al llegar a la ciudad nos quedamos atrapados en el atasco que hay en el centro de la ciudad. Ponemos la televisión para ver un poco lo que hay y que el tiempo que estemos esperando no se haga tan pesado, charlamos un poco mientras hago zapping, pero algo de pronto llama nuestra atención en la televisión. Sale nuestra casa y varios reporteros informando sobre la gran fiesta que da Victoria Hale, sonreímos al darnos cuenta de que no ha pasado nada grave, aumento un poco el volumen, están comentando como van y con quien llegan los invitados. Pero de pronto, la reportera habla de mi hermano y de mí, diciendo que este año parece que los solteros de oro (odio ese mote que nos han puesto) serán la gran ausencia de la fiesta por Victoria Hale.
Drake y yo nos miramos riendo y sacudimos la cabeza, no entendemos porque los paparazzi se empeñan en llamarnos así, anuncian que un nuevo invitado a llegado a la fiesta, uno inesperado, Hugo Van der Bonn, mi amigo de la infancia y mejor amigo de Drake, igualmente un soltero muy ocupado y codiciado por las chicas. Empiezo a hablar un poco con mi hermano sobre la fiesta cuando en la televisión anuncian la llegada de una nueva limusina, pero sin saber quién va dentro, sonreímos y Drake baja de ella saludando y mientras viene hacia mi puerta miro como la prensa está sorprendida de su llegada y especulan acerca de quién será su acompañante. Apago la televisión y mi hermano abre la puerta tendiéndome una mano para que salga, los flashes me ciegan momentáneamente pero sonrío y saludo, aunque lo considero un pego. Entramos en la casa y suelto un suspiro, tras soltar el abrigo subimos a la planta de arriba donde esta nuestra familia terminando de arreglarse, nunca entenderé porque tardan tanto, yo solo he tardado 20 minutos porque me ha estado peinando mi yaya, que si no, mucho menos. Drake sacude la cabeza mientras se sienta en un sofá a mi lado, en ese momento aparece Ana que nos saluda y nos pregunta que tal estamos, pero no tenemos tiempo de contestar porque la llaman en la otra habitación. Nos miramos y empezamos a hablar en italiano, así ninguno de los grandes nos entenderán y no les dará por cotillear lo que hablamos, el único que nos entendía era mi padre. A la media hora de haber llegado y de estar esperando entran nuestras hermanas y mi hermano, van todos muy guapos y de llevar tanto tiempo hablando en italiano les adulamos en ese idioma por lo que nos miran molestan.
-Por favor, habladnos en nuestro idioma-nos pide Alice.
-Dejemos la charla para luego-dice mi madre-los invitados ya habrán llegado todos y nos estarán esperando, además no quiero que se aburran-termina sonriendo mientras se dirige a la puerta.
-Yo creo que estarán muertos de aburrimiento-murmuro para mí misma.
-Totalmente de acuerdo-me corroboran en un susurro Pablo y Drake.
Llegamos a la escalera y primero baja mi madre en el centro, luego mis hermanas con sus parejas y por último, Drake y yo, y Tomas con su novia, todos en perfecta sintonía. Miro hacia los invitados que nos miraban sonriendo y hay un par de periodistas grabando y disfrutando también de la velada.
Bailo un rato con mi hermano hasta que nos llaman para la cena y todos los invitados se dirigen hacia el gran salón, dejamos de bailar y nos dirigimos los últimos hacia allí también. En el par de horas que llevo por aquí no he visto a Hugo, miro a todos los presentes pero no lo veo, me encojo de hombros y empiezo a comer aburrida. De repente, se abre la puerta del salón y entra Hugo, se disculpa por tardar y se sienta en el extremo opuesto al que estamos sentados, mi hermano me da una patada en la silla para llamar mi atención ya que había vuelto a mirar el plato aburrida. Levanto la vista y me mira sonriendo, pongo los ojos en blanco y dejo que se lleven mi plato mientras me traen el postre. Charlo un poco con las personas que tengo sentadas en ambos lados, pero en cuanto nos dicen que podemos volver al salón me escabullo sigilosamente a la terraza y me apoyo en la barandilla para tomar el aire. Mi tranquilidad poco dura, pasan unos minutos de absoluto silencio, excepto por el ruido de los insectos, cuando se abre la puerta de la terraza y alguien se apoya en la barandilla al lado mía.
Por curiosidad me giro para ver quién es la persona que ha invadido mi soledad y para mi sorpresa no es otro que Hugo, lo miro unos instantes y vuelvo a fijar la vista hacia el frente.
-Hola, Katherine, ¿cómo estás?
-Bien, ¿y tú?
-Igual-sonríe.
-No esperaba verte por aquí.
-Este año me apetecía venir y me gusta las fiestas que organiza tu madre-se encoge de hombros-sin embargo, no pareces muy contenta.
-No me gustan estas reuniones-resoplo aburrida-me aburren mucho.
-Hubo un tiempo en el que te gustaban.
-Tú lo has dicho, pasado-me giro y clavo mi mirada en la suya-pero las personas cambian, deberías saberlo, Hugo.
-Pero no merece la pena que estés así por alguien que te arruinó una fiesta-me mira fijamente-ya te vengaste, relégalo a donde pertenece que son los recuerdos y disfruta del presente-me aconseja.
-Tal vez, pero no me gusta ser objeto de murmuraciones.
-Kate, tu empresa está teniendo mucho éxito, tu familia es una de las más influyentes de la ciudad-clava su mirada en mi-es imposible que no hablen de ti, además estas soltera-me guiña un ojo divertido.
-Claro, claro-me apoyo en la barandilla con una sonrisa sarcástica-y ahora somos los dos, objeto de murmuraciones y rumores porque estamos aquí charlando.
-Bueno no pasa nada, así las chicas cotillearan y junto con los chicos se morirán de celos-suelta una carcajada.
-¿Celos?-pregunto contrariada y curiosa.
-Pequeña, tienes a la mitad de la población masculina pendiente de ti, no sé cómo no te das cuenta del efecto que causas y…
-Y tu a la población femenina-me corta-pero me da igual el efecto que causo.
-Además, tienes un aire misterioso porque nadie sabe dónde vives y me tienes que decir tu secreto-muestra una media sonrisa.
-Katherine-me llama Drake-hora del baile familiar, hola Hugo.
-Que bien-digo con sarcasmo y suspiro-ya hablaremos Hugo, hasta luego, que te diviertas-me doy la vuelta y entro en la sala.
-¿De qué hablabais? No sabía que aun hablarais.
-De nada en particular y estaba hablando con él porque ha salido a la terraza mientras yo estaba allí.
Aprieto el paso y llego hasta la pista de baile situándome al lado de mis hermanas, Drake se sitúa en frente mía y tras hacer una reverencia me guía por la pista de baile, no es que no confíe en el, solo que no me gusta bailar con tanta gente mirando y cotilleando.
-Tranquila, en unos minutos cesara los cotilleos y se unirán al baile, están más pendientes de nuestras hermanas-murmura en un tono tranquilizador.
Voy relajando mis músculos mientras dejo que me guie por la pista, por cada vuelta que damos pone una cara produciendo mi risa y relajándome completamente, disfruto bailando con mi hermano. La orquesta va aumentando el ritmo y nuestro baile también, mis hermanas abandonan la pista de baile y admiran el baile, parecemos una sola persona mientras bailamos al compás de la canción. En el punto final de la melodía mi hermano mi hermano me impulsa al frente dando vueltas y acabando los dos en el centro de la pista en un abrazo. La gente aplaude mientras Drake me levanta por los aires abrazándome, me baja al acercarse mi madre que también me abraza, me dice que está muy contenta de que vuelva a sonreír, desde que mi padre murió hace un año y medio, he estado escondida en mi trabajo y en mi casa, encerrada en mi misma y triste. Tras alejarse mi madre aparece Hugo con una idea en mente: que los tres toquemos alguna canción para animar esto, entonces me acuerdo de la canción que tengo compuesta de hace un tiempo y desaparecemos del salón sin ser vistos. Me cambio de vestido y me suelto el pelo, luego salgo de mi habitación y veo a Drake y Hugo esperándome, me tienden sus brazos y nos encaminamos hacia el salón así, la gente se nos queda mirando sorprendida y con curiosidad. Drake coge la guitarra eléctrica, mientras que Hugo se sienta en el piano, los miro frunciendo el ceño a lo que ellos se limitan a sonreír y animándome a que me acerque al micrófono para empezar la canción. El piano empieza a sonar suavemente y pocos segundos después se le une la guitarra, suspiro y tomo aire, la gente guarda silencio expectante, cierro los ojos y dejo que la música embargue mis sentidos.
<< Pasado, un recuerdo amargo, borroso y duro,
se esculpió una cicatriz por cada mal segundo,
me prometí que no volvería a sufrir,
y que como el sol volvería a resurgir.
Floto sobre una nube de algodón,
en un cielo oscuro y tormentoso
de que no se puede huir,
atrapándome entre sus redes transparentes.
Necesito tu ayuda, no quiero llorar,
quiero volver a sonreír, contigo,
como si el mañana fuera solo eso
nuestro futuro conjunto.
Mientras un ángel escribe
por el día la belleza,
la joven durante la noche
expresa sentimientos ocultos.
Escondido en la constelación,
brilla tal vez, unas bellas alas
blancas y brillantes como diamantes
y a un ángel pertenecen.
Desde mi ventana,
lo veo caer desde el cielo,
posee una belleza infinita
que me deslumbra a cada instante
como un sol radiante.
Me acerco hacia sus alas,
pero se levanta y me mira,
recogiéndome y llevándome al cielo
con la promesa de protegerme…>>
Tras acabar la canción la gente se queda unos segundos en silencio y luego estallan en aplausos, saludamos y luego nos retiramos mientras mi madre dice unas palabras sobre esta improvisada canción.
Me retiro en silencio hacia mi cuarto para volverme a poner la ropa adecuada y descansar aunque sea unos minutos en soledad, pongo algo de música mientras bailando por él busco mis zapatos. Mientras giro algo llama mi atención, miro hacia la ventana del balcón y veo un animal enorme con unos ojos dorados, me quedo paralizada sin saber qué hacer, pero de pronto se marcha y tras unos segundos corro hacia el balcón y salgo.
Sin embargo, no hay nada ni nadie y me quedo con la mirada perdida hacia la noche, sacudo mi cabeza contrariada, pensado que ha sido producto de mi imaginación. La puerta de mi habitación se abre de golpe sobresaltándome y doy un bote, me giro y veo que es Hugo con cara de preocupación.
Todo comienza en un día de invierno, la noche anterior había nevado bastante, por lo que el paisaje estaba totalmente blanco. Desde mi ventana lo admiro y tras coger mi cuaderno me pongo a dibujarlo, los animales están escondidos en sus madrigueras refugiados del frio.Termino de dibujar y bajo a comer, vivo en una casa que mi padre me dejo en medio del bosque, él era un hombre que le encantaba alejarse de la gran ciudad para descansar e irse de caza. Mi familia no está de acuerdo con que viva yo sola en esta casa, aunque bueno sola, sola no estoy tengo dos personas que cuidan de la casa y me ayudan, para ir a trabajar voy en coche y si se me hace muy tarde me quedo a dormir en casa de mi madre. Dirijo una empresa de publicidad y marketing, la creo mi padre un par de años antes de morir y luego la herede yo, mientras que mi hermano se ha quedado con la empresa grande que creó mi padre con su mejor amigo, fallecido unos años antes de nacer yo.
Me cambio de ropa tras comer algo y me pongo un vestido de fiesta, mi madre daba una gran fiesta para celebrar el fin de año y todo eso, particularmente no me gusta mucho la Navidad, se me hacen muy aburridas sin la presencia de mi padre, pero además mi madre la hace sobre todo para que mi hermano y yo encontremos pareja, somos los pequeños de cinco hermanos, tengo dos hermanas mayores, Alice de 33 años, Ana de 30; un hermano mediano, Pablo de 27; mi hermano pequeño pero mayor que yo, Drake de 25 años y por último, yo, Katherine de 23 años, la pequeña y el dolor de cabeza de todos. Drake y yo somos los únicos solteros de la familia, porque mis dos hermanos mayores están casadas y Pablo tiene pareja, pero nosotros no tenemos prisa, estamos bien como estamos y nos vamos por ahí cuando queremos sin dar explicaciones a nadie, excepto a Victoria, mi querida madre, pero volvamos al relato que es más interesante.
Mi yaya, la mujer que trabaja con mi familia desde antes de que naciera viene a mi cuarto para peinarme, me encantan sus peinados, son elegantes pero cómodos, además siempre que la convenzo viene conmigo de compras. Cuando termina me gira para el espero y me miro sorprendida, estoy increíble, ella me sonríe y se marcha mientras me admiro en el espejo. Llevo un vestido azul muy hermoso, apropiado para la ocasión, aunque para mí no, me coloco unos tacones altos negros y cojo también el pequeño bolso a juego, luego me dirijo hacia las escaleras, pero oigo que ellos están hablando con alguien. Bajo las escaleras lentamente hasta llegar abajo donde descubro a mi querido hermano, Drake, sonriendo mientras habla con mi yaya y su marido, se giran al oírme y me mira sorprendido, no puedo evitar reírme de su cara.
-Me quito el sombrero ante usted, bella dama-dice mientras hace una reverencia muy cómica.
-Eres un payado, Drake-digo entre risas-¿A qué has venido?
-Señorita, nosotros vamos a preparar las cosas para marcharnos.
-Claro, Elena, espero que paséis una gran navidad-le sonrío y les doy un abrazo.
-Si necesitas algo, llámenos y volveremos-dice su marido.
-No se preocupen, me llevaré a mi hermana a esquiar o me quedaré con ella.
-Con eso me quedo más tranquila.
Intento protestar pero mi hermano me lanza un mirada de advertencia y suspiro, no va a servir de nada intentar hacerle cambiar de idea, es casi tan cabezota como yo, así que me despido de esas dos buenas personas y nos quedamos mirándonos en la entrada.
-He venido a por ti-sonríe un poco para aliviar la tensión-Mamá no quería que te fueras tu sola por la nevada y como los demás estaban tan ocupados, me ha tocado a mí, al pobre hijo mediano, a excepción de ti-pone un tono lastimero-pobre de mí.
-Pues no hubieras venido a por mí-cojo mi abrigo, mientras me lo pongo me dirijo hacia la puerta-tal vez sea la pequeña, pero no me hace falta canguros.
-¡Katherine, espera!-corre detrás mía- no te enfades, solo estaba de broma, es más, me ofrecí yo a venir a por ti.
-Chicos, es hora de irse, sino vuestra madre se enfadara-dice el conductor.
-Que se enfade, no somos niños-decimos a la vez y nos reímos.
Nos montamos en el coche y nos dirigimos hacia Nueva York, miro con añoranza el bosque mientras lo vamos dejando atrás, al llegar a la ciudad nos quedamos atrapados en el atasco que hay en el centro de la ciudad. Ponemos la televisión para ver un poco lo que hay y que el tiempo que estemos esperando no se haga tan pesado, charlamos un poco mientras hago zapping, pero algo de pronto llama nuestra atención en la televisión. Sale nuestra casa y varios reporteros informando sobre la gran fiesta que da Victoria Hale, sonreímos al darnos cuenta de que no ha pasado nada grave, aumento un poco el volumen, están comentando como van y con quien llegan los invitados. Pero de pronto, la reportera habla de mi hermano y de mí, diciendo que este año parece que los solteros de oro (odio ese mote que nos han puesto) serán la gran ausencia de la fiesta por Victoria Hale.
Drake y yo nos miramos riendo y sacudimos la cabeza, no entendemos porque los paparazzi se empeñan en llamarnos así, anuncian que un nuevo invitado a llegado a la fiesta, uno inesperado, Hugo Van der Bonn, mi amigo de la infancia y mejor amigo de Drake, igualmente un soltero muy ocupado y codiciado por las chicas. Empiezo a hablar un poco con mi hermano sobre la fiesta cuando en la televisión anuncian la llegada de una nueva limusina, pero sin saber quién va dentro, sonreímos y Drake baja de ella saludando y mientras viene hacia mi puerta miro como la prensa está sorprendida de su llegada y especulan acerca de quién será su acompañante. Apago la televisión y mi hermano abre la puerta tendiéndome una mano para que salga, los flashes me ciegan momentáneamente pero sonrío y saludo, aunque lo considero un pego. Entramos en la casa y suelto un suspiro, tras soltar el abrigo subimos a la planta de arriba donde esta nuestra familia terminando de arreglarse, nunca entenderé porque tardan tanto, yo solo he tardado 20 minutos porque me ha estado peinando mi yaya, que si no, mucho menos. Drake sacude la cabeza mientras se sienta en un sofá a mi lado, en ese momento aparece Ana que nos saluda y nos pregunta que tal estamos, pero no tenemos tiempo de contestar porque la llaman en la otra habitación. Nos miramos y empezamos a hablar en italiano, así ninguno de los grandes nos entenderán y no les dará por cotillear lo que hablamos, el único que nos entendía era mi padre. A la media hora de haber llegado y de estar esperando entran nuestras hermanas y mi hermano, van todos muy guapos y de llevar tanto tiempo hablando en italiano les adulamos en ese idioma por lo que nos miran molestan.
-Por favor, habladnos en nuestro idioma-nos pide Alice.
-Dejemos la charla para luego-dice mi madre-los invitados ya habrán llegado todos y nos estarán esperando, además no quiero que se aburran-termina sonriendo mientras se dirige a la puerta.
-Yo creo que estarán muertos de aburrimiento-murmuro para mí misma.
-Totalmente de acuerdo-me corroboran en un susurro Pablo y Drake.
Llegamos a la escalera y primero baja mi madre en el centro, luego mis hermanas con sus parejas y por último, Drake y yo, y Tomas con su novia, todos en perfecta sintonía. Miro hacia los invitados que nos miraban sonriendo y hay un par de periodistas grabando y disfrutando también de la velada.
Bailo un rato con mi hermano hasta que nos llaman para la cena y todos los invitados se dirigen hacia el gran salón, dejamos de bailar y nos dirigimos los últimos hacia allí también. En el par de horas que llevo por aquí no he visto a Hugo, miro a todos los presentes pero no lo veo, me encojo de hombros y empiezo a comer aburrida. De repente, se abre la puerta del salón y entra Hugo, se disculpa por tardar y se sienta en el extremo opuesto al que estamos sentados, mi hermano me da una patada en la silla para llamar mi atención ya que había vuelto a mirar el plato aburrida. Levanto la vista y me mira sonriendo, pongo los ojos en blanco y dejo que se lleven mi plato mientras me traen el postre. Charlo un poco con las personas que tengo sentadas en ambos lados, pero en cuanto nos dicen que podemos volver al salón me escabullo sigilosamente a la terraza y me apoyo en la barandilla para tomar el aire. Mi tranquilidad poco dura, pasan unos minutos de absoluto silencio, excepto por el ruido de los insectos, cuando se abre la puerta de la terraza y alguien se apoya en la barandilla al lado mía.
Por curiosidad me giro para ver quién es la persona que ha invadido mi soledad y para mi sorpresa no es otro que Hugo, lo miro unos instantes y vuelvo a fijar la vista hacia el frente.
-Hola, Katherine, ¿cómo estás?
-Bien, ¿y tú?
-Igual-sonríe.
-No esperaba verte por aquí.
-Este año me apetecía venir y me gusta las fiestas que organiza tu madre-se encoge de hombros-sin embargo, no pareces muy contenta.
-No me gustan estas reuniones-resoplo aburrida-me aburren mucho.
-Hubo un tiempo en el que te gustaban.
-Tú lo has dicho, pasado-me giro y clavo mi mirada en la suya-pero las personas cambian, deberías saberlo, Hugo.
-Pero no merece la pena que estés así por alguien que te arruinó una fiesta-me mira fijamente-ya te vengaste, relégalo a donde pertenece que son los recuerdos y disfruta del presente-me aconseja.
-Tal vez, pero no me gusta ser objeto de murmuraciones.
-Kate, tu empresa está teniendo mucho éxito, tu familia es una de las más influyentes de la ciudad-clava su mirada en mi-es imposible que no hablen de ti, además estas soltera-me guiña un ojo divertido.-Claro, claro-me apoyo en la barandilla con una sonrisa sarcástica-y ahora somos los dos, objeto de murmuraciones y rumores porque estamos aquí charlando.
-Bueno no pasa nada, así las chicas cotillearan y junto con los chicos se morirán de celos-suelta una carcajada.
-¿Celos?-pregunto contrariada y curiosa.
-Pequeña, tienes a la mitad de la población masculina pendiente de ti, no sé cómo no te das cuenta del efecto que causas y…
-Y tu a la población femenina-me corta-pero me da igual el efecto que causo.
-Además, tienes un aire misterioso porque nadie sabe dónde vives y me tienes que decir tu secreto-muestra una media sonrisa.
-Katherine-me llama Drake-hora del baile familiar, hola Hugo.
-Que bien-digo con sarcasmo y suspiro-ya hablaremos Hugo, hasta luego, que te diviertas-me doy la vuelta y entro en la sala.
-¿De qué hablabais? No sabía que aun hablarais.
-De nada en particular y estaba hablando con él porque ha salido a la terraza mientras yo estaba allí.
Aprieto el paso y llego hasta la pista de baile situándome al lado de mis hermanas, Drake se sitúa en frente mía y tras hacer una reverencia me guía por la pista de baile, no es que no confíe en el, solo que no me gusta bailar con tanta gente mirando y cotilleando.
-Tranquila, en unos minutos cesara los cotilleos y se unirán al baile, están más pendientes de nuestras hermanas-murmura en un tono tranquilizador.
Voy relajando mis músculos mientras dejo que me guie por la pista, por cada vuelta que damos pone una cara produciendo mi risa y relajándome completamente, disfruto bailando con mi hermano. La orquesta va aumentando el ritmo y nuestro baile también, mis hermanas abandonan la pista de baile y admiran el baile, parecemos una sola persona mientras bailamos al compás de la canción. En el punto final de la melodía mi hermano mi hermano me impulsa al frente dando vueltas y acabando los dos en el centro de la pista en un abrazo. La gente aplaude mientras Drake me levanta por los aires abrazándome, me baja al acercarse mi madre que también me abraza, me dice que está muy contenta de que vuelva a sonreír, desde que mi padre murió hace un año y medio, he estado escondida en mi trabajo y en mi casa, encerrada en mi misma y triste. Tras alejarse mi madre aparece Hugo con una idea en mente: que los tres toquemos alguna canción para animar esto, entonces me acuerdo de la canción que tengo compuesta de hace un tiempo y desaparecemos del salón sin ser vistos. Me cambio de vestido y me suelto el pelo, luego salgo de mi habitación y veo a Drake y Hugo esperándome, me tienden sus brazos y nos encaminamos hacia el salón así, la gente se nos queda mirando sorprendida y con curiosidad. Drake coge la guitarra eléctrica, mientras que Hugo se sienta en el piano, los miro frunciendo el ceño a lo que ellos se limitan a sonreír y animándome a que me acerque al micrófono para empezar la canción. El piano empieza a sonar suavemente y pocos segundos después se le une la guitarra, suspiro y tomo aire, la gente guarda silencio expectante, cierro los ojos y dejo que la música embargue mis sentidos.
<< Pasado, un recuerdo amargo, borroso y duro,
se esculpió una cicatriz por cada mal segundo,
me prometí que no volvería a sufrir,
y que como el sol volvería a resurgir.
Floto sobre una nube de algodón,
en un cielo oscuro y tormentoso
de que no se puede huir,
atrapándome entre sus redes transparentes.
Necesito tu ayuda, no quiero llorar,
quiero volver a sonreír, contigo,
como si el mañana fuera solo eso
nuestro futuro conjunto.
Mientras un ángel escribe
por el día la belleza,
la joven durante la noche
expresa sentimientos ocultos.
Escondido en la constelación,
brilla tal vez, unas bellas alas
blancas y brillantes como diamantes
y a un ángel pertenecen.
Desde mi ventana,
lo veo caer desde el cielo,
posee una belleza infinita
que me deslumbra a cada instante
como un sol radiante.
Me acerco hacia sus alas,
pero se levanta y me mira,
recogiéndome y llevándome al cielo
con la promesa de protegerme…>>
Tras acabar la canción la gente se queda unos segundos en silencio y luego estallan en aplausos, saludamos y luego nos retiramos mientras mi madre dice unas palabras sobre esta improvisada canción.
Me retiro en silencio hacia mi cuarto para volverme a poner la ropa adecuada y descansar aunque sea unos minutos en soledad, pongo algo de música mientras bailando por él busco mis zapatos. Mientras giro algo llama mi atención, miro hacia la ventana del balcón y veo un animal enorme con unos ojos dorados, me quedo paralizada sin saber qué hacer, pero de pronto se marcha y tras unos segundos corro hacia el balcón y salgo.Sin embargo, no hay nada ni nadie y me quedo con la mirada perdida hacia la noche, sacudo mi cabeza contrariada, pensado que ha sido producto de mi imaginación. La puerta de mi habitación se abre de golpe sobresaltándome y doy un bote, me giro y veo que es Hugo con cara de preocupación.
-Perdona que haya entrado así, es que no contestabas…y estaba preocupado.
-No pasa nada, es que no te había oído con la música-sonrío a modo de disculpa.
-Venia a pedirte una cosa-responde adivinando mi pregunta.
-Vale, ¿qué quieres?
-Solo queda un baile antes de que se preparen para dar las campanadas y yo…pues me preguntaba si querrías bailar conmigo.
-Está bien, pero solo porque eres mi amigo y como de la familia.
-Merci, ma belle madeimoselle-hace una cómica reverencia.
-De rien, monsieur-le respondo con una sonrisa-y deja de hacer tonterías.
Bajamos al salón y nos mezclamos entre la gente que se está emparejando para bailar el vals que ha pedido mi madre, ella va a bailar con mi hermano Drake, se la ve contenta. Hugo me mueve por la pista de baile con suavidad, no siento apenas que nos movemos, parece que estoy flotando, me muevo con naturalidad, no resulta tan aburrido como he pensado que iba a ser. Tras acabar el vals viene mi hermano muy agitado y eso me recuerda el día que mi padre se puso muy enfermo y murió, miro a mi madre buscándola con la mirada y la encuentro hablando con unas amigas, me tranquilizo.
-Chicos, daros prisa que nos vamos al Time Square para dar las campanas allí, que mi madre nos ha dejado.
-Drake, la próxima ven sonriendo o algo que has asustado a tu hermana-me señala con un cabeceo.
-Lo siento, pequeña, prometo no darte más sustos-me sonríe.
Salimos rápidamente y nos montamos en la limusina que nos llevara a la gran plaza, las calles están desiertas, supongo que todo el mundo estará reunido con sus familias. Llegamos a la plaza que está atestada de gente, nos pusimos al lado del gran árbol y admiramos como está decorado todo.
Empiezan a tocar las campanadas, cada uno se toma sus uvas o lo que quiera con cada campanada, cuando acaban todo el mundo sonríe feliz y desean feliz año nuevo, de repente Hugo me besa y lo aparto mirándole confusa.
-Feliz año nuevo, pequeña-exclama feliz.
-¿Por qué me has besado?
-Es la tradición y quiero empezar bien el año.
-Definitivamente estas mal-sacudo la cabeza-pero vamos si quieres creer en esas tonterías allá tú.
-Gracias al beso será un año genial, ya verás-dice muy pagado de sí mismo.
-¿De qué beso habláis?
-El que le acabo de dar a tu hermana para…
-¿Estáis saliendo?-le corta Drake mirándolo fijamente.
-¡Claro que no! Solo que como es la costumbre y el chico quería empezar con buen pie el año pues lo ha hecho.
-Bueno es una bonita tradición-me responde.
-Me voy al coche allí os espero.
Antes de que ninguno de los pueda abrir la boca me voy hacia la limusina y pongo el aire acondicionado, hace bastante frio, y a los pocos minutos llegan los dos chicos sonriendo cómplices, frunzo el ceño pero como estoy tan cansada no les hago caso y apoyo la cabeza en el hombro de mi hermano mientras que él me abraza, se está muy cómodo.
Los ojos se me van cerrando poco hasta que me sumerjo en un sueño profundo y tranquilo, me desvelo un poco cuando siento que alguien me lleva en brazos, abro los ojos y veo que es Drake, suspiro tranquila y me vuelvo a dormir.
Me despierto y veo que aun es de noche, me giro para volver a dormir y descubro que hay una persona a mi lado, se me escapa un grito alertándola y provocando que se caiga al suelo. Rápidamente me lanzo al suelo y lo inmovilizo a pesar de su resistencia y le aprieto el cuello dificultando su respiración.
-Katherine, suéltame, no puedo respirar-jadea mi hermano.
-¿Por qué debería?-aflojo un poco mi agarre-eres tu el que te lo has buscado por estar en mi cuarto sin mi permiso.
-He venido a dormir contigo porque estabas gritando, supongo que tendrías una pesadilla.
-Lo dudo mucho, no recuerdo haber tenido ninguna.
-No te acordarás-se gira quedando yo debajo de él-tengo mucha hambre
-Pues ve a la cocina y comes algo-intento apartarlo.
-Creo que no, tengo una comida mas suculenta aquí mismo-clava su mirada en mi.
Me quedo congelada sin poder moverme, sus ojos eran del mismo color que los del animal que vi en la habitación de la mansión de mi madre. Mi hermano sonríe mostrando los dientes y poco a poco se va acercando hacia mi cuello, grito aterrada intentando alejarme, pero es inútil. Dejo de luchar y cierro los ojos con fuerza esperando mi final a manos de mi supuesto hermano.
Abro los ojos incorporándome con un jadeo y sudando, el corazón me va muy rápido, intento tranquilizarme y voy cogiendo aire poco a poco mientras se va ralentizando mis latidos. Me dirijo hacia el baño y me echo agua en la cara y en el cuello, justo en el momento en el que me estoy secando la cara alguien pone una mano en mi hombro. Me giro velozmente tumbando a mi oponente e inmovilizándolo contra el suelo con fuerza.
-Katherine, suéltame, no puedo respirar-jadea mi hermano.
-¿Qué haces aquí?-le gruño.
-Le prometí a la yaya que no te dejaría sola y te he oído gritar.
-La próxima vez avisa de que te quedas.
-Claro, te dejaré una nota-dice sarcástico. Suéltame.
-Te lo has buscado tú solo-aflojo la presión lentamente.
Él se gira quedando yo atrapada bajo su cuerpo, mi cara palidece, está pasando lo mismo que en mi pesadilla, lo miro asustada, pero sin fijar la vista en sus ojos vaya que sean igual. Me mira sorprendido y se levanta, tirando de mi hasta ponerme en pie, luego me estrecha entre sus brazos y apoyo la cabeza en su pecho desnudo mientras que las lágrimas caen silenciosas por mis mejillas mojándolo. Llega un somnoliento Hugo que nos mira con curiosidad y preocupación al percatarse de mis lágrimas, escondo mi cara con vergüenza y mi hermano aprieta sus brazos entorno a mí. Mi hermano sacude la cabeza en dirección a Hugo que suspira y me mira, yo estaba con mi camisón azul, mi favorito.
-¿Qué ha pasado? He oído un golpe y tus gritos-me mira.
-He tenido una pesadilla y mi hermano me ha asustado y le he golpeado, de eso ha sido el golpe-miro a Drake-lo siento.
-No pasa nada-me da un beso en la cabeza-ha sido culpa mía.
-Bueno, si está todo arreglado, vayámonos a dormir que aun podemos descansar un par de horas más antes de que amanezca-bosteza Hugo.
-Drake, ¿me puedes hacer un pequeño favor?
-Lo que quieras, pequeña-me sonríe desde arriba.
-No quiero dormir sola, ¿puedes dormir conmigo?-miro hacia sus ojos con mirada suplicante-por favor.
-¿No quieres que duerma mejor yo? Soy más guapo y valiente que Drake-ríe divertido Hugo.
-No-le tiro una toalla a la cara-quiero a mi hermanito mayor-hago un puchero.
-Bueno vale, pero no sabes lo que te pierdes-me guiña un ojo.
-Ey tío, que es mi hermana, contrólate.
-Perdona, que no he dicho nada malo, eres tu el que piensas mal-levanta las manos- solo que yo hago unos masajes que lo flipas.
-Ya claro-lo mira de reojo y luego centra su mirada en mi-me quedo a dormir contigo, enana-me sonríe con dulzura-Pero voy a mi cuarto un momento.
-Vale, no os perdáis por el camino-les digo mientras salen del cuarto.
-Tranquila, que tan mal no me oriento-sonríe y desaparece junto con Hugo por el pasillo hacia su cuarto.
Yo me dirijo hacia mi cama y cojo mi cuaderno de dibujo, que está en la mesa de noche y dibujo un poco el paisaje nocturno que se ve desde mi ventana.
****
Hugo y yo nos dirigimos hacia nuestros cuartos en silencio hasta que estemos fuera del alcance auditivo de mi hermana, tiene el oído muy fino, se que él me tiene que preguntar o decir algo por la cara que lleva.
-¿Cuándo le vas a decir que no eres su hermano?
-Eso se lo tiene que decir Victoria, no yo-lo miro evaluando su reacción.
-¿Cuándo se lo dirá y cómo? Kate tiene mucho genio.
-Supongo que le dirá que soy adoptado, que era el hijo de sus mejores amigos, quienes murieron cuando yo tenía dos años y ella estaba a punto de nacer y que me adoptaron porque no tenía más familia. Cuando se lo dirá no lo sé.
-La quieres mucho-se para en frente mía-cuando antes lo sepa mejor, no puedes esconder lo que sientes eternamente-me da una palmada en el hombro y entra a su habitación.
-Tal vez tengas razón, amigo mío-murmuro para mí mismo.
Entro en mi habitación y le mando un sms a Victoria pidiéndole consejo y me da vía libre para decírselo a su hija, pero con cuidado, no quiere que le pase nada ni que sufra. Me pongo mis zapatillas y vuelvo al cuarto de Katherine, veo que sale luz por la puerta, me asomo sin que me vea y la descubro dibujando en un cuaderno. Me apoyo en silencio en el marco de la puerta observándola, está absorta en lo que sea que está dibujando, suspiro y entro en la habitación, ella sube la vista y me sonríe, le da unos toques al dibujo y cierra el cuaderno depositándolo en su mesita de noche.
Me acuesto y ella se acomoda a mi lado, me da un beso de buenas noches y apoya su cabeza en mi hombro, ese gesto me hace recordar cuando era una niña y venia a mi cuarto con su osito y la cara llorosa porque las pesadillas la acechaban, la abrazo y le acaricio el pelo mientras su respiración se va tornando más profunda y tranquila hasta sumirse en un sueño sin pesadillas.
Como tengo curiosidad sobre lo que ha estado dibujando alargo el brazo y cojo su cuadernito, con cuidado de no despertarla, voy hojeando las páginas y veo que dibuja muy bien, hay varios paisajes y animalitos dibujados. Voy hasta la última página en la que haya un dibujo y para mi sorpresa no hay animales o paisajes, soy yo, apoyado en el marco de la puerta, exactamente como he estado hace unos minutos, la miro mientras duerme plácidamente, no sé cómo ha sabido que yo la he estado observado.
Devuelvo el cuaderno a su sitio con cuidado, luego me acomodo poniendo con delicadeza la cabeza de Kate en mi pecho, tras eso me duermo con una sonrisa colgando de mis labios.
****
Me despierto al sentir los rayos del sol acariciando mi cara, abro los ojos somnolienta y bostezo mientras me intento estirar, pero poco lo consigo porque estoy atrapada en el abrazo de mi hermano. Estiro las piernas y luego los brazos, relajándome completamente y desentumeciendo mis músculos, miro a Drake que sigue durmiendo con un niño chico. Saco la mano fuera de la colcha y la pongo por encima, en unos minutos la sitúo sobre su pecho bajo la manta provocando que se estremezca y se despierte sobresaltado, pero yo me hago la dormida.
-No pasa nada, es que no te había oído con la música-sonrío a modo de disculpa.
-Venia a pedirte una cosa-responde adivinando mi pregunta.
-Vale, ¿qué quieres?
-Solo queda un baile antes de que se preparen para dar las campanadas y yo…pues me preguntaba si querrías bailar conmigo.
-Está bien, pero solo porque eres mi amigo y como de la familia.
-Merci, ma belle madeimoselle-hace una cómica reverencia.
-De rien, monsieur-le respondo con una sonrisa-y deja de hacer tonterías.
Bajamos al salón y nos mezclamos entre la gente que se está emparejando para bailar el vals que ha pedido mi madre, ella va a bailar con mi hermano Drake, se la ve contenta. Hugo me mueve por la pista de baile con suavidad, no siento apenas que nos movemos, parece que estoy flotando, me muevo con naturalidad, no resulta tan aburrido como he pensado que iba a ser. Tras acabar el vals viene mi hermano muy agitado y eso me recuerda el día que mi padre se puso muy enfermo y murió, miro a mi madre buscándola con la mirada y la encuentro hablando con unas amigas, me tranquilizo.
-Chicos, daros prisa que nos vamos al Time Square para dar las campanas allí, que mi madre nos ha dejado.
-Drake, la próxima ven sonriendo o algo que has asustado a tu hermana-me señala con un cabeceo.
-Lo siento, pequeña, prometo no darte más sustos-me sonríe.
Salimos rápidamente y nos montamos en la limusina que nos llevara a la gran plaza, las calles están desiertas, supongo que todo el mundo estará reunido con sus familias. Llegamos a la plaza que está atestada de gente, nos pusimos al lado del gran árbol y admiramos como está decorado todo.
Empiezan a tocar las campanadas, cada uno se toma sus uvas o lo que quiera con cada campanada, cuando acaban todo el mundo sonríe feliz y desean feliz año nuevo, de repente Hugo me besa y lo aparto mirándole confusa.
-Feliz año nuevo, pequeña-exclama feliz.
-¿Por qué me has besado?
-Es la tradición y quiero empezar bien el año.
-Definitivamente estas mal-sacudo la cabeza-pero vamos si quieres creer en esas tonterías allá tú.
-Gracias al beso será un año genial, ya verás-dice muy pagado de sí mismo.
-¿De qué beso habláis?
-El que le acabo de dar a tu hermana para…
-¿Estáis saliendo?-le corta Drake mirándolo fijamente.
-¡Claro que no! Solo que como es la costumbre y el chico quería empezar con buen pie el año pues lo ha hecho.
-Bueno es una bonita tradición-me responde.
-Me voy al coche allí os espero.
Antes de que ninguno de los pueda abrir la boca me voy hacia la limusina y pongo el aire acondicionado, hace bastante frio, y a los pocos minutos llegan los dos chicos sonriendo cómplices, frunzo el ceño pero como estoy tan cansada no les hago caso y apoyo la cabeza en el hombro de mi hermano mientras que él me abraza, se está muy cómodo.
Los ojos se me van cerrando poco hasta que me sumerjo en un sueño profundo y tranquilo, me desvelo un poco cuando siento que alguien me lleva en brazos, abro los ojos y veo que es Drake, suspiro tranquila y me vuelvo a dormir.
Me despierto y veo que aun es de noche, me giro para volver a dormir y descubro que hay una persona a mi lado, se me escapa un grito alertándola y provocando que se caiga al suelo. Rápidamente me lanzo al suelo y lo inmovilizo a pesar de su resistencia y le aprieto el cuello dificultando su respiración.
-Katherine, suéltame, no puedo respirar-jadea mi hermano.
-¿Por qué debería?-aflojo un poco mi agarre-eres tu el que te lo has buscado por estar en mi cuarto sin mi permiso.
-He venido a dormir contigo porque estabas gritando, supongo que tendrías una pesadilla.
-Lo dudo mucho, no recuerdo haber tenido ninguna.
-No te acordarás-se gira quedando yo debajo de él-tengo mucha hambre
-Pues ve a la cocina y comes algo-intento apartarlo.
-Creo que no, tengo una comida mas suculenta aquí mismo-clava su mirada en mi.
Me quedo congelada sin poder moverme, sus ojos eran del mismo color que los del animal que vi en la habitación de la mansión de mi madre. Mi hermano sonríe mostrando los dientes y poco a poco se va acercando hacia mi cuello, grito aterrada intentando alejarme, pero es inútil. Dejo de luchar y cierro los ojos con fuerza esperando mi final a manos de mi supuesto hermano.
Abro los ojos incorporándome con un jadeo y sudando, el corazón me va muy rápido, intento tranquilizarme y voy cogiendo aire poco a poco mientras se va ralentizando mis latidos. Me dirijo hacia el baño y me echo agua en la cara y en el cuello, justo en el momento en el que me estoy secando la cara alguien pone una mano en mi hombro. Me giro velozmente tumbando a mi oponente e inmovilizándolo contra el suelo con fuerza.
-Katherine, suéltame, no puedo respirar-jadea mi hermano.
-¿Qué haces aquí?-le gruño.
-Le prometí a la yaya que no te dejaría sola y te he oído gritar.
-La próxima vez avisa de que te quedas.
-Claro, te dejaré una nota-dice sarcástico. Suéltame.
-Te lo has buscado tú solo-aflojo la presión lentamente.
Él se gira quedando yo atrapada bajo su cuerpo, mi cara palidece, está pasando lo mismo que en mi pesadilla, lo miro asustada, pero sin fijar la vista en sus ojos vaya que sean igual. Me mira sorprendido y se levanta, tirando de mi hasta ponerme en pie, luego me estrecha entre sus brazos y apoyo la cabeza en su pecho desnudo mientras que las lágrimas caen silenciosas por mis mejillas mojándolo. Llega un somnoliento Hugo que nos mira con curiosidad y preocupación al percatarse de mis lágrimas, escondo mi cara con vergüenza y mi hermano aprieta sus brazos entorno a mí. Mi hermano sacude la cabeza en dirección a Hugo que suspira y me mira, yo estaba con mi camisón azul, mi favorito.
-¿Qué ha pasado? He oído un golpe y tus gritos-me mira.
-He tenido una pesadilla y mi hermano me ha asustado y le he golpeado, de eso ha sido el golpe-miro a Drake-lo siento.
-No pasa nada-me da un beso en la cabeza-ha sido culpa mía.
-Bueno, si está todo arreglado, vayámonos a dormir que aun podemos descansar un par de horas más antes de que amanezca-bosteza Hugo.
-Drake, ¿me puedes hacer un pequeño favor?
-Lo que quieras, pequeña-me sonríe desde arriba.
-No quiero dormir sola, ¿puedes dormir conmigo?-miro hacia sus ojos con mirada suplicante-por favor.
-¿No quieres que duerma mejor yo? Soy más guapo y valiente que Drake-ríe divertido Hugo.
-No-le tiro una toalla a la cara-quiero a mi hermanito mayor-hago un puchero.
-Bueno vale, pero no sabes lo que te pierdes-me guiña un ojo.
-Ey tío, que es mi hermana, contrólate.
-Perdona, que no he dicho nada malo, eres tu el que piensas mal-levanta las manos- solo que yo hago unos masajes que lo flipas.
-Ya claro-lo mira de reojo y luego centra su mirada en mi-me quedo a dormir contigo, enana-me sonríe con dulzura-Pero voy a mi cuarto un momento.
-Vale, no os perdáis por el camino-les digo mientras salen del cuarto.
-Tranquila, que tan mal no me oriento-sonríe y desaparece junto con Hugo por el pasillo hacia su cuarto.
Yo me dirijo hacia mi cama y cojo mi cuaderno de dibujo, que está en la mesa de noche y dibujo un poco el paisaje nocturno que se ve desde mi ventana.
****
Hugo y yo nos dirigimos hacia nuestros cuartos en silencio hasta que estemos fuera del alcance auditivo de mi hermana, tiene el oído muy fino, se que él me tiene que preguntar o decir algo por la cara que lleva.
-¿Cuándo le vas a decir que no eres su hermano?
-Eso se lo tiene que decir Victoria, no yo-lo miro evaluando su reacción.
-¿Cuándo se lo dirá y cómo? Kate tiene mucho genio.
-Supongo que le dirá que soy adoptado, que era el hijo de sus mejores amigos, quienes murieron cuando yo tenía dos años y ella estaba a punto de nacer y que me adoptaron porque no tenía más familia. Cuando se lo dirá no lo sé.
-La quieres mucho-se para en frente mía-cuando antes lo sepa mejor, no puedes esconder lo que sientes eternamente-me da una palmada en el hombro y entra a su habitación.
-Tal vez tengas razón, amigo mío-murmuro para mí mismo.
Entro en mi habitación y le mando un sms a Victoria pidiéndole consejo y me da vía libre para decírselo a su hija, pero con cuidado, no quiere que le pase nada ni que sufra. Me pongo mis zapatillas y vuelvo al cuarto de Katherine, veo que sale luz por la puerta, me asomo sin que me vea y la descubro dibujando en un cuaderno. Me apoyo en silencio en el marco de la puerta observándola, está absorta en lo que sea que está dibujando, suspiro y entro en la habitación, ella sube la vista y me sonríe, le da unos toques al dibujo y cierra el cuaderno depositándolo en su mesita de noche.
Me acuesto y ella se acomoda a mi lado, me da un beso de buenas noches y apoya su cabeza en mi hombro, ese gesto me hace recordar cuando era una niña y venia a mi cuarto con su osito y la cara llorosa porque las pesadillas la acechaban, la abrazo y le acaricio el pelo mientras su respiración se va tornando más profunda y tranquila hasta sumirse en un sueño sin pesadillas.
Como tengo curiosidad sobre lo que ha estado dibujando alargo el brazo y cojo su cuadernito, con cuidado de no despertarla, voy hojeando las páginas y veo que dibuja muy bien, hay varios paisajes y animalitos dibujados. Voy hasta la última página en la que haya un dibujo y para mi sorpresa no hay animales o paisajes, soy yo, apoyado en el marco de la puerta, exactamente como he estado hace unos minutos, la miro mientras duerme plácidamente, no sé cómo ha sabido que yo la he estado observado.
Devuelvo el cuaderno a su sitio con cuidado, luego me acomodo poniendo con delicadeza la cabeza de Kate en mi pecho, tras eso me duermo con una sonrisa colgando de mis labios.
****
Me despierto al sentir los rayos del sol acariciando mi cara, abro los ojos somnolienta y bostezo mientras me intento estirar, pero poco lo consigo porque estoy atrapada en el abrazo de mi hermano. Estiro las piernas y luego los brazos, relajándome completamente y desentumeciendo mis músculos, miro a Drake que sigue durmiendo con un niño chico. Saco la mano fuera de la colcha y la pongo por encima, en unos minutos la sitúo sobre su pecho bajo la manta provocando que se estremezca y se despierte sobresaltado, pero yo me hago la dormida.
Nos destapa y ve que lo que le ha despertado ha sido mi mano fría sobre su pecho desnudo, noto como clava su mirada en mi cara, pero yo mantengo mi expresión, así que suspirando nos vuelve a tapar y vuelvo a estar calentita, sin frio. Noto como algo recorre mi oído y va descendiendo con deliberada lentitud hacia mi cuello, por la suavidad noto que es una pluma, uniéndose a la pluma, algo empieza a soplar en mi oído y un beso impacta en mi mejilla.
-Kate-susurra mi hermano-sé que estás despierta.
-No lo estoy-sonrío con los ojos cerrados.
-Si lo estas, me acabas de contestar.
-Mi conciencia que tiene vida propia-abro un ojo-y habla muy alto.
-Estás despierta-me abraza aplastándome.
-Drake…-jadeo en busca de aire-me estas aplastando, no puedo respirar.
-¿Enserio?-me guiña un ojo-creo que me quedaré así un rato más.
-¡Quítate de encima, ya!
-Vale-quita un poco de su peso permitiéndome respirar normal-pero antes quiero que me escuches atentamente y que no te enfades.
-Lo intentaré-le sonrío con dulzura y le despeino.
-Es complicado…-toma aire y me mira-soy adoptado, que era el hijo de los mejores amigos de tus padres, quienes murieron cuando yo tenía dos años y tú estabas a punto de nacer y que me adoptaron porque no tenía más familia, todo el mundo lo sabe pero ya nadie lo menciona, te lo iban a contar el año pasado pero con lo de tu padre al final no, lo siento si te hace daño, no es mi intención, te lo juro. Ya no podía ocultarlo más, tenía que decírtelo y tu madre ha estado de acuerdo en que sea yo quien te lo diga. Lo siento.
-No eres mi hermano…-murmuro en shock.
-Pero como si lo fuera, nos hemos criado juntos, para mí siempre has sido mi hermana pequeña, porque eres con la que más he estado unido.
-Me habéis mentido todos-exclamo enfadada y dolida.
Caen lagrimas por mis mejillas, el me abraza pero me debato y huyo a esconderme al baño, lloro durante algunos minutos más, luego me visto y me escapo por la ventana en dirección al bosque. Mi refugio y mi escondite. Corro por el bosque relajando mi respiración y me voy adentrando poco a poco, pero oigo de pronto las voces de Drake y Hugo llamándome, así que aprieto la carrera adentrándome rápidamente por el bosque. Tan rápido voy que no veo la raíz que sobresale en la tierra, lo que provoca que caiga al suelo y me golpee la cabeza. Me incorporo mareada, noto la sien palpitante y humera, pero no me detengo sigo corriendo alejándome de allí, no consigo llegar muy lejos porque me mareo y caigo al suelo. Intento incorporarme pero no sirve de nada, mis ojos comienzan a cerrarse, antes de que se cierren completamente veo al animal de ojos dorados situado enfrente de mí, despacio se acerca, lo miro fijamente y luego dejo que la oscuridad me atrape.
-No lo estoy-sonrío con los ojos cerrados.
-Si lo estas, me acabas de contestar.
-Mi conciencia que tiene vida propia-abro un ojo-y habla muy alto.
-Estás despierta-me abraza aplastándome.
-Drake…-jadeo en busca de aire-me estas aplastando, no puedo respirar.
-¿Enserio?-me guiña un ojo-creo que me quedaré así un rato más.
-¡Quítate de encima, ya!
-Vale-quita un poco de su peso permitiéndome respirar normal-pero antes quiero que me escuches atentamente y que no te enfades.
-Lo intentaré-le sonrío con dulzura y le despeino.
-Es complicado…-toma aire y me mira-soy adoptado, que era el hijo de los mejores amigos de tus padres, quienes murieron cuando yo tenía dos años y tú estabas a punto de nacer y que me adoptaron porque no tenía más familia, todo el mundo lo sabe pero ya nadie lo menciona, te lo iban a contar el año pasado pero con lo de tu padre al final no, lo siento si te hace daño, no es mi intención, te lo juro. Ya no podía ocultarlo más, tenía que decírtelo y tu madre ha estado de acuerdo en que sea yo quien te lo diga. Lo siento.
-No eres mi hermano…-murmuro en shock.
-Pero como si lo fuera, nos hemos criado juntos, para mí siempre has sido mi hermana pequeña, porque eres con la que más he estado unido.
-Me habéis mentido todos-exclamo enfadada y dolida.
Caen lagrimas por mis mejillas, el me abraza pero me debato y huyo a esconderme al baño, lloro durante algunos minutos más, luego me visto y me escapo por la ventana en dirección al bosque. Mi refugio y mi escondite. Corro por el bosque relajando mi respiración y me voy adentrando poco a poco, pero oigo de pronto las voces de Drake y Hugo llamándome, así que aprieto la carrera adentrándome rápidamente por el bosque. Tan rápido voy que no veo la raíz que sobresale en la tierra, lo que provoca que caiga al suelo y me golpee la cabeza. Me incorporo mareada, noto la sien palpitante y humera, pero no me detengo sigo corriendo alejándome de allí, no consigo llegar muy lejos porque me mareo y caigo al suelo. Intento incorporarme pero no sirve de nada, mis ojos comienzan a cerrarse, antes de que se cierren completamente veo al animal de ojos dorados situado enfrente de mí, despacio se acerca, lo miro fijamente y luego dejo que la oscuridad me atrape.
miércoles, 2 de abril de 2014
Un Halloween de pesadilla
No puedo precisar la fecha en la que tuve por primera vez aquella sensación de terror, tal vez fuera el último Halloween que celebramos, no estoy segura.
Yo iba por la calle para ir a casa de unas amigas para celebrar Halloween, cuando llegaba a la casa el cielo estaba muy oscuro así que pronto empezaría a llover. La fiesta empezó genial, viendo una película de miedo, y contando un cuento, justo cuando acaba el cuento de la periodista desaparecida, que todas nos habíamos asustado bastante se fue la luz dejándonos completamente a oscuras. De pronto resonó un trueno seguido de un relámpago y todas pegamos un bote y nos pusimos más juntas. Las ventanas empezaron a abrirse y a cerrarse por el viento, en las paredes y puertas se oían golpes
Salimos todos corriendo de la casa hacia la casa que teníamos enfrente que estaba a medio construir y que si se acercaba alguien lo veríamos. Pusimos las mantas en el suelo y nos sentamos todos juntos y empezamos a decir tonterías y a reírnos para aliviar la tensión. Alicia se puso de pie de un salto alegando haber visto una sombra corriendo hacia la casa, cogió una linterna y salió a inspeccionar. A los pocos minutos se oyó un grito y todo quedó en silencio. Alicia no respondía a nuestras llamadas y decidimos salir en grupos para buscarla. A la hora o así volvimos a la casa y no volvía nadie, solo volvió Elena y tambaleándose con algunos rasguños. Nos contó que alguien les había atacado por la espalda y que ella había conseguido escapar mientras que el intruso ataba a sus compañeros. Le pregunte si sabía que le había pasado al grupo de Eva, pero no supo decirme ya que se separaron. Salimos los tres que quedábamos: Elena, Jose y yo, pero justo cuando cerrábamos la puerta alguien chocó con nosotros y en un segundo acabamos contra la pared y la persona mandándonos a callar. ¡Era Eva! Nos contó que los otros estaban retenidos por un ladrón que era perseguido por la policía. Ella nos contó el plan que tenía en mente y cada uno hizo lo que le correspondía, pero algo salió mal porque atraparon a Elena y Jose y nosotras tuvimos que huir y escondernos. Llego la policía y empezó a hablar con el ladrón mediante un altavoz diciéndole que se rindiera. Eva le cogió a un policía sin que se diera cuenta una pistola y entro en la casa, hubo un forcejeo con el ladrón y la pistola se disparo hiriendo al ladrón y así la justicia le encarcelo. Fue el Halloween mas terrorífico que tuvimos, algunos todavía tienen pesadillas de esa noche en la que muchos sufrieron algunas heridas y pasaron mucho miedo. Fuimos felicitadas y recibimos unos premios humildemente. Eva y yo cada vez que lo recordamos soltamos una carcajada por no llorar del miedo que pase al pensar que cuando se disparo la pistola le hubiera dado a alguno de nosotros…
sábado, 22 de febrero de 2014
Infierno en el instituto
Os voy a contar lo
que empezó como un día normal de instituto y acabó siendo la peor de las
pesadillas. Me llamo Judit y es mi último año de instituto, genial.
Todo empezó cuando
llegué al instituto y esperé a que llegaran mis compañeros, pero la sirena tocó
y no aparecía ninguno; mientras pasaban los minutos, los pasillos se iban
quedando vacios. De pronto, llega Aria seguida de Vanesa, venían corriendo al
pensar que llegaban tarde. Empezamos a conversar, a los pocos minutos miramos
la hora y nos extrañamos de que aun no hubiera llegado nadie, decidimos bajar a
jefatura para saber si había pasado algo. El lugar estaba vacío, nos asomamos a
la clase de al lado y estaba igual, esto no tenía sentido. Corrimos por el
instituto pero nada, parecía como si de repente la tierra se hubiera tragado a
la gente que había visto entrar en sus clases unos minutos antes. Seguimos
caminando por los pasillos, al rato sonó la alarma que daba por terminada la
primera clase, pero nadie salió de los salones. Corrimos hacia la puerta para
escapar, nos llevamos una decepción enorme: estaba cerrada con llave y no había
manera de que pudiéramos salir de aquí. ¡El instituto estaba vacío y nosotras
encerradas en él!
Aria nos recomendó
ir a inspeccionar el lugar, a lo mejor así sacábamos algo de información. A
cada paso que dábamos las luces se iban apagando, daba mucho miedo mirar atrás,
así que evitábamos hacerlo. Cuando llegamos a la mitad de la planta, las luces
se apagaron de golpe dejándonos a merced de la oscuridad, Vanesa empezó a reír
nerviosa, estaba asustada igual que yo. Aria conservaba la calma, era la única
que mantenía la cabeza fría, encendió la linterna—no sé qué hacía con una— y
fuimos caminando agarradas de su brazo.
— ¿Por qué no
vamos directo a la salida?—preguntó una asustada Vanesa.
— ¿A qué salida te refieres exactamente? Además,
esto está demasiado oscuro—le susurró como respuesta.
—Lo primero es
inspeccionar a fondo las plantas—Su voz sonaba lejana.
—Ven hacia nosotras, si apagas la linterna
será un poco difícil verte.
Ella, para
gastarnos una broma a Vanesa y a mí, se acercó por detrás pero oyó un ruido y
nos pegó a la pared, susurrando que nos calláramos y la siguiéramos hasta la
clase más próxima.
Llegamos a una
clase que, por suerte (o por desgracia), estaba abierta y las ventanas, a
través de las cuales entraba mucha luz, también. Corrimos hacia ellas y
empezamos a gritar a la gente que iba por la calle, pero las ventanas se
cerraron dejándonos por completo a oscuras.
— ¡Vanesa, Aria!
—Yo estoy aquí,
Judit—dijo Vanesa, alumbrándome con el móvil.
— No grites tanto,
Judit, que a este paso me quedo sorda antes de llegar a vieja—dijo, con tono de
sarcasmo.
—Aria, haz algún
ruido o algo que nos estás asustando—dijimos, tras dar un bote.
—Si hubiera hecho
algún ruido, habríais salido corriendo y entonces sí que sería más complicado
encontraros—resopló ella.
—Vamos a dar otra
vuelta, tal vez encontremos a alguien más—sugerí.
Salimos de la
clase y empezamos a recorrer el instituto de nuevo, pero no hallábamos a nadie;
yo iba saltando por los bancos, estaba nerviosa y aterrada. Las aulas estaban
cerradas y sin luz. De pronto, se oyó un golpe a nuestra derecha y Aria lanzó
su puño contra esa pared, pero solo había eso. Extraño, ¿verdad? Bajamos a la
planta baja y corrimos hacia la puerta del recreo, pero igualmente estaba
cerrada y se oían ruidos extraños que nos producían escalofríos.
—¡Estamos
atrapadas, no podemos salir!
—Vanesa,
tranquilízate, por favor—dije, resoplando.
—Tranquilizaros
las dos, que seguro que esto no es más que una broma de mal gusto—nos
tranquilizó Aria.
—¿Y si bajamos al
cuarto de luz que está bajo las escaleras?
—Buena idea Judit.
Vamos, Vanesa, que ya no puede pasar nada peor.
Caminamos, y
bajamos por las escaleras, abrimos la puerta con un poco de esfuerzo. Entramos
y, de pronto, la puerta se cerró dejándonos encerradas y de nuevo a oscuras.
—No podía pasar
nada peor, ¿eh, Aria?—preguntó con sarcasmo Vanesa, fulminándola con la mirada.
—Vaya
mierda…tss…alguien debería haberse quedado sujetando la puerta—dijo frustrada.
Aria nos ignoraba
porque iba alumbrando toda la sala, se acercó donde estaban los interruptores
generales de la luz y empezó a toquetearlos. De pronto, se produjo un chispazo
seguido de la luz, encendiéndose y deslumbrándonos.
— ¿Estás bien,
Aria?
—Perfectamente—dijo,
apoyándose en un cuadro.
Pero el cuadro se
giró, haciendo perder el equilibrio a Aria y provocando su caída. Lo más
extraño fue que en la pared se abrió una trampilla y soltamos una exclamación
de sorpresa.
— ¿A dónde creéis
qué llevará?—preguntó Vanesa, acercándose.
En el preciso
momento en el que Aria iba a responder, se oyeron unos pasos acercándose hacia
la puerta, ella nos miró nerviosa y nos apremió a entrar por la trampilla,
luego se escondió detrás de la puerta, preparada para golpear a quien entrara.
-¡Aria,
ábrenos!-exclamamos, pero oímos que la puerta se abría y guardamos silencio.
La puerta por
donde entramos se abrió y se encendió la luz; en ese momento Aria saltó sobre
el intruso, pero este paró el golpe y puso a Aria contra la pared, obligándola
a soltar lo que llevaba en la mano. Él levantó la mirada, con la mano que tenia
libre cogió la barbilla de mi amiga y se la levantó. Se miraron a los ojos
durante unos largos minutos, había mucha tensión entre los dos; estaban en una
posición muy sugerente, ella estaba contra la pared y él estaba muy cerca de
ella, sujetándole la barbilla con una mano y con la otra aprisionando sus manos
por sobre su cabeza. Vanesa y yo nos miramos y empezamos a reír muy bajito para
que no nos oyeran, en ese instante se separaron.
— ¿Aria, qué haces
aquí?—preguntó Alec.
—Lo mismo puedo
preguntar yo—dijo, soltándose y poniendo distancia de por medio.
—Pues, he llegado
y no había nadie en todo el instituto, así que bajé para investigar y oí ruidos
extraños aquí, por eso vine—Sonrió.
Aria se acercó
hasta la pared y abrió la trampilla, salimos de ella y saludamos a Alec, luego
ambos nos dijeron que volvamos a entrar para ir a investigar. Entramos y fuimos
recorriendo el túnel, pero, cuanto más nos adentrábamos, oíamos ruidos y
murmullos. Esto ponía a Vanesa muy nerviosa. Alec y Aria nos dijeron que
descansáramos, mientras intentaban calmar a Vanesa que estaba muy asustada. Al
rato, pudimos reanudar la caminata y llegamos hasta una puerta, intentamos
abrirla pero no pudimos; Aria y Alec se miraron y asintieron, ella dio unos pasos
para atrás y él se situó en la puerta, no entendíamos que iban a hacer.
Corrió hacia él y
él hacia ella, a medio camino saltó y Alec la agarró del pie lanzándola contra
la puerta, con el impulso logró abrirla y quedó agazapada en el suelo de la
siguiente sala o corredor. Cuando ella se levantó, apareció una luz a su
espalda, nos quedamos paralizados porque ella no se movía, se limitaba a mirar
la luz. La luz se apago cuando llego a su lado y vimos que era Fernando,
corriendo fui hacia él y lo abracé.
—Chicos que
alegría veros, pensaba que estaba solo y atrapado.
—Sí, una suerte.
Ahora vamos, tenemos que salir de aquí—dijo Aria, caminando.
—Esta chica no
para nunca, ¿eh hermano? —le susurró entre risas a Alec.
Sacudió la cabeza
y caminó rápido hasta alcanzar a Aria, mientras, nosotros íbamos detrás
contándole a Fer lo que había pasado cuando lo encontramos. Al final del túnel
vimos luz, corrimos hacia allí y nos encontramos al lado de la biblioteca,
justo enfrente teníamos la puerta de salida ¡abierta! Corrimos hacia ella
porque se estaba cerrando despacio. Aria y Alec, junto con Fer, sujetaron la
puerta para que pudiéramos pasar todos. Se oyó un ruido, Vanesa y yo que
estábamos fuera miramos hacia dentro,; Aria se estaba riendo, había sido ella
quien nos asustó, pero luego sonó otro, una especie de siseo y no era Aria.
—Salgamos de
aquí—apremió Aria, muy seria.
— ¿Ahora tienes
miedo, Aria—preguntó con sorna Fer.
—Dejad la tontería
para después y cruzad la puerta, no creo que aguantemos mucho mas—le cortó Alec.
Cruzó primero Fer
y luego Alec tiró de Aria para cruzar los dos juntos, nada más salir las
puertas se cerraron de golpe. De la oscuridad apareció alguien con una capucha
negra, poco a poco se acercó a la puerta y lo único que pudimos ver fue su
sonrisa malvada.
—La próxima vez no
tendréis tanta suerte—dijo, con voz tenebrosa, mientras se fundía con la
oscuridad.
Nos quedamos
sorprendidos y un poco asustados a pesar de estar ya a salvo, o eso creímos
nosotros. Me giré hacia Fer y le planté un beso en los labios, hacia mucho que
deseaba hacer eso. Alec, Aria y Vanesa se abrazaron, bueno, más bien abrazaron
a Vanesa que estaba histérica.
Fer y yo nos
miramos, apartamos a Vanesa de la pareja y la fuimos tranquilizando nosotros.
Mientras tanto, los integrantes de la otra pareja se miraban retándose con la
mirada; Aria no cambiaría nunca. Por fin Alec le rodeo la cintura con su brazo
y la acercó a él, luego le levanto la barbilla y le besó.
Todavía hoy no
sabemos qué pasó con exactitud, ni si todo fue solo una pesadilla; lo que sí
tenemos claro es que, gracias a eso, estamos con las personas que amamos.
viernes, 14 de febrero de 2014
Expresión de amor
Aquí les traigo una carta para celebrar San Valentín, esa celebración que tanto gusta a mucha gente xD Espero que les guste y me dejen sus comentarios, con respeto.
Besos
Lydia
Querida Alysa:
En esta carta quiero contarte toda la verdad sobre mis sentimientos, que no han cambiado desde el día que te conocí y nos hicimos los mejores amigos. ¿Te acuerdas? Lee atentamente, por favor.
El amor se describe de distintas formas y palabras, pero ninguna es suficiente para abarcarlo todo. Cada persona opina diferente sobre ese sentimiento tan extraño y en ocasiones, doloroso, alegre, desesperante, hermoso, mágico y horrible. El amor nos puede hacer parecer que estamos en las nubes, como tan pronto en un pozo oscuro…
Los científicos lo describen como una reacción química, de tus hormonas, con algo de otra persona, se cree que es el olor corporal, pero no es seguro porque cuentan otras cosas como el físico, la personalidad, la voz y la educación. El caso es que "el flechazo" existe biológicamente y no te puedes deshacer de él cuando quieras, te quedas colgado ya está.
Para una persona enamoradiza es un no tengo ganas de comer, ni de estudiar, ni ganas de hablar con nadie, solo de pensar, hablar y estar con esa persona, la sensación de estar colgada es tan cegadora que aunque te rechacen no sufres, porque cualquier cosa esta bien, duele pero no tanto y se pasa con los meses, pero algo te queda en el cuerpo para siempre. Quisiéramos poder controlarlo, pero no se puede, aparece, te cuelgas de alguien y no ves más allá, ya puede ser un gnomo, un monstruo o un ángel. Vendrá el flechazo y verás que mal se pasa si no te corresponden y que bien si lo hacen, aunque te quedas atontada en ambos casos. Siempre está el pensamiento positivo que es, el que te rechaza hoy te busca mañana y al revés.
Para una persona que no cree en el amor, que no lo comprende, piensa que eso es de ciegos, acierta porque el amor no entiende ni de edades, ni razas, ni culturas, pero cuando ves a esa persona, la tienes a tu lado, te da igual que se acabe el mundo mientras sigas a su lado, es un sentimiento hermoso cuando lo comprendes y lo sientes. Al enamorarte ya no es la tierra la que te mantiene, sino la persona a la que amas.
Tal vez no pueda expresar todo el amor que siento por ti en esta carta, porque no es suficiente. Yo he acabado cayendo a su embrujo gracias a ti, tú eres esa persona especial a la que mi corazón eligió hace poco tiempo.
Tal vez esta carta te deje indiferente o la tires porque no quieras saber nada de mí. Pero yo no estoy con esa chica porque la quiera, sino que mi hermana me pidió que saliera con ella durante el verano, pero no significa nada para mí, te lo digo enserio.
Espero que puedas confiar en mí y que no te alejes, yo estuve visitándote mientras estabas en el hospital pero me tuve que ir. Solo te digo que cuando me necesites aquí estaré y cuando quieras que me incorpore al trabajo me avisas, que estaré encantado de volver porque no aguanto más en la gran manzana de Nueva York.
Te quiero
Tommy Ross
Besos
Lydia
Querida Alysa:
En esta carta quiero contarte toda la verdad sobre mis sentimientos, que no han cambiado desde el día que te conocí y nos hicimos los mejores amigos. ¿Te acuerdas? Lee atentamente, por favor.
El amor se describe de distintas formas y palabras, pero ninguna es suficiente para abarcarlo todo. Cada persona opina diferente sobre ese sentimiento tan extraño y en ocasiones, doloroso, alegre, desesperante, hermoso, mágico y horrible. El amor nos puede hacer parecer que estamos en las nubes, como tan pronto en un pozo oscuro…
Los científicos lo describen como una reacción química, de tus hormonas, con algo de otra persona, se cree que es el olor corporal, pero no es seguro porque cuentan otras cosas como el físico, la personalidad, la voz y la educación. El caso es que "el flechazo" existe biológicamente y no te puedes deshacer de él cuando quieras, te quedas colgado ya está.
Para una persona enamoradiza es un no tengo ganas de comer, ni de estudiar, ni ganas de hablar con nadie, solo de pensar, hablar y estar con esa persona, la sensación de estar colgada es tan cegadora que aunque te rechacen no sufres, porque cualquier cosa esta bien, duele pero no tanto y se pasa con los meses, pero algo te queda en el cuerpo para siempre. Quisiéramos poder controlarlo, pero no se puede, aparece, te cuelgas de alguien y no ves más allá, ya puede ser un gnomo, un monstruo o un ángel. Vendrá el flechazo y verás que mal se pasa si no te corresponden y que bien si lo hacen, aunque te quedas atontada en ambos casos. Siempre está el pensamiento positivo que es, el que te rechaza hoy te busca mañana y al revés.
Para una persona que no cree en el amor, que no lo comprende, piensa que eso es de ciegos, acierta porque el amor no entiende ni de edades, ni razas, ni culturas, pero cuando ves a esa persona, la tienes a tu lado, te da igual que se acabe el mundo mientras sigas a su lado, es un sentimiento hermoso cuando lo comprendes y lo sientes. Al enamorarte ya no es la tierra la que te mantiene, sino la persona a la que amas.
Tal vez no pueda expresar todo el amor que siento por ti en esta carta, porque no es suficiente. Yo he acabado cayendo a su embrujo gracias a ti, tú eres esa persona especial a la que mi corazón eligió hace poco tiempo.
Tal vez esta carta te deje indiferente o la tires porque no quieras saber nada de mí. Pero yo no estoy con esa chica porque la quiera, sino que mi hermana me pidió que saliera con ella durante el verano, pero no significa nada para mí, te lo digo enserio.
Espero que puedas confiar en mí y que no te alejes, yo estuve visitándote mientras estabas en el hospital pero me tuve que ir. Solo te digo que cuando me necesites aquí estaré y cuando quieras que me incorpore al trabajo me avisas, que estaré encantado de volver porque no aguanto más en la gran manzana de Nueva York.
Te quiero
Tommy Ross
jueves, 30 de enero de 2014
Conspiración
A mediados del siglo XIX, durante la época victoriana, reinaba en Inglaterra Victoria, conocida en la actualidad como la abuela de Europa por haber unido a todos sus hijos con la realeza europea.
Una familia humilde vive en una de las recamaras del Palacio de Buckingham, al servicio de Su Majestad. El padre era el guardaespaldas, mientras que la madre trabaja en las cocinas de palacio. Ellos tienen dos niños, un chico llamado Ethan, de 17 años, y una niña llamada Annabelle, de 15 años. Eran los únicos niños de palacio y los que volvían locos al personal con sus travesuras, a pesar de su edad. La reina ha quedado viuda hace un par de años y adora estar con los chicos cuando tiene algo rato libre en su apretada agenda, era sabido en palacio el cariño que les tiene y sobre todo a la pequeña Annabelle.
Los niños se educan con tutores que contrata la reina a pesar de las protestas de los padres, ella cree que esos chicos tienen un gran futuro y por ello los ayuda, dado que solos les costará mucho mas esfuerzo y no sabe si serán capaces. Pasan los años y los chicos alcanzan la mayoría de edad. El joven se ha convertido en un muchacho alto, fuerte y atractivo, pero todo un caballero; tras acabar sus estudios se ha alistado en el ejército, consiguiendo méritos propios y subiendo de posición. La muchacha, se ha convertido en toda una belleza y una joven muy alegre que siempre tiene una sonrisa; ella está acabando sus estudios y Su Majestad le enseña idiomas y a tocar el piano, instrumento que le encanta y domina con facilidad.
La reina ante los logros del joven Ethan le concede un condado con su título y tierras cercanas a Londres, mientras que presenta a la joven en sociedad causando gran sensación por su belleza y sus grandes ojos esmeraldas que brillan cuando sonríe. Algunos nobles no están de acuerdo con las decisiones que toma la reina respecto a esos dos plebeyos, pero ninguno osa decirle nada por acabar desairados.
Un día mientras la reina camina por el jardín junto con su dama de compañía, de pronto, llega Annabelle corriendo y la abraza fuerte mientras ríe contenta.
-Pequeña, debes comportarte como una dama-le reprime cariñosamente.
-Es que estoy tan contenta que no me he podido controlar, lo siento.
-Me doy cuenta-suelta una suave carcajada-¿y a que se debe tanta euforia?
-Lo sabes perfectamente-sonríe ampliamente a las personas del servicio que pasan por su lado.
-¿Serías tan amable de recordármelo? Estoy muy mayor y me falla la memoria.
-Has conseguido que de un concierto.
-Una pena que haya tardado tanto para que te oigan-sonríe.
-¿El que es una pena?-pregunta una voz a sus espaldas.
-¡Ethan!-corre hacia su hermano y lo abraza riendo-¡Victoria me ha conseguido un concierto!
-Ah claro, entonces ya se para que concierto he comprado las entradas-mira a la reina y le hace una referencia-Gracias Su Majestad por el regalo a mi hermana.
-Deja las formalidades para cuando estemos en público, Ethan.
-Como desees Victoria-sonríe y le da un beso a su hermana en la frente-nos vemos esta noche, bellas damas, ahora me retiro a hacer mis quehaceres. Adiós.
-Vamos nosotras, Anna a ver que te pones esta noche, que vas a impresionar.
La joven asiente y entra en Palacio bajo la atenta mirada de la reina y de alguien más. La reina mira a todos lados al sentirse observada, mira hacia todos lados, pero solo ve a la Guardia Real y a algún criado que pasa por allí en ese momento.
Tras un rato observando vestidos se decanta por uno verde clarito que hace juego con sus ojos. Victoria se marcha a seguir con sus deberes, mientras que la joven, con ayuda de su doncella, se arregla y se maquilla. Cuando está arreglada sonríe a su doncella y le pide que la deje sola.
-Toc, toc-dice su hermano asomando la cabeza sonriendo- ¿Se puede pasar?
-Claro que sí-se levanta de la cama.
Se acerca y la abraza, con cuidado le pone una mariposa en su recogido, se mira al espejo y sonríe al ver el efecto que añade la mariposa.
-Vamos, tu carroza te espera.
- Claro-se engancha de su brazo y salen de la habitación.
Se montan en la carroza y se dirigen al teatro, todo está abarrotado de nobles que charlan entre ellos. Camina hacia el piano y toca las teclas intentando tranquilizarse. Su hermano se sitúa a su lado y mira entre las cortinas que los protege de miradas curiosas.
-Tranquila, lo harás bien.
-Quédate conmigo, Ethan-le suplica cogiéndole la mano-por favor.
-Estaré en frente tuya, tranquila e imagina que estás en tu habitación-le da un beso en la frente y se sitúa en frente de ella pero sin que nadie lo viera.
Se sienta en el banquillo del piano y Annabelle mira como se abre lentamente y todo el mundo la mira interesado. Toma aire y comienza a tocar una melodía sumergiéndose en su mundo, el teatro queda en silencio y a oscuras, solo iluminado el piano y Annabelle.
Todo el mundo está embobado, pero una persona frunce el ceño y comienza a cortar las cuerdas de los sacos para que caigan sobre ella. Justo en el momento en el que están cayendo Ethan se lanza contra Annabelle apartándola de los sacos que caen destrozando el piano y provocando un jaleo. Coge a su hermana en brazos, que se ha desmayado por el shock y la monta en la carroza que corre veloz a Palacio, donde ya está el médico esperando.
La lleva a su recámara donde está Victoria y el médico, que tras examinarla les dice que está perfectamente y que solo ha sido el shock. La reina dispone a varias guardias para custodiarla y ella y Ethan se van a descansar algo más tranquilos.
Ella se levanta de madrugada muy agitada, acaba de tener una pesadilla que le impide conciliar el sueño. Va al baño y se echa un poco de agua fría en la cara, lo que le aclara la mente un poco y la tranquiliza.
Vuelve a la cama y se duerme tranquila. Se levanta a la mañana siguiente y descubre a Victoria y Ethan en su habitación observándola preocupados, pero cuando ella les sonríe ellos relajan su rostro.
-Estoy bien, solo fue un accidente-les tranquiliza Annabelle.
-No fue un accidente, alguien ha intentado matarte-dice serio Ethan.
-Todavía están investigando, pero esperamos saber pronto quien fue el culpable-dice Victoria mientras le acaricia el cabello-ahora estás a salvo, pequeña.
-Descansa hoy, nosotros vamos a estar ocupados por lo que no salgas sola de palacio-le advierte su hermano preocupado.
-No tenía pensamientos de hacer tal cosa.
-Mejor, ahora descansa-le dan un beso y se marchan suspirando aliviados.
Ella pasa la mañana en cama leyendo o dibujando, pero a la hora de comer se siente mucho mejor y baja a la cocina a comer con los sirvientes, dado que no quiere comer sola. Tras acabar de comer sube a su habitación y con ayuda de unos lacayos mueve el piano hacia la terraza para tocar, aprovechando el buen día que hace y el solecito.
Comienza a tocar una melodía nueva y alegre, la reina sonríe al oír el piano mientras charla con unos comensales en el jardín y la actividad se para durante unos minutos. Ella termina de tocar y sonríe, le ha quedado una bonita melodía a medida que ha ido avanzando la canción.
-Bonita melodía, una pena que sea la última que toques-dice un hombre enfrente de ella.
-¿Qué le he hecho yo?
-Quitarme lo que sería mío si te hubieras casado conmigo-dice enfadado-ahora toca tu última melodía, Duquesa.
Comienza a tocar una melodía triste, de despedida, que alerta a la Reina y a la Guardia. Ethan corre a la habitación de su hermana justo para ver como el hombre dispara a su hermana y él le dispara al hombre. Corre hacia su hermana y llora mientras le pide disculpas por no salvarla, Victoria llega también y la abraza hasta que la joven muere y luego arrestan al hombre.
Años después, Ethan hereda los títulos que debería haber heredado Annabelle, tras la muerte de la Reina Victoria de Inglaterra y tiene cuatro hijos, tres chicos y una chica, a la que le puso el nombre de su hermana, Annabelle.
Una familia humilde vive en una de las recamaras del Palacio de Buckingham, al servicio de Su Majestad. El padre era el guardaespaldas, mientras que la madre trabaja en las cocinas de palacio. Ellos tienen dos niños, un chico llamado Ethan, de 17 años, y una niña llamada Annabelle, de 15 años. Eran los únicos niños de palacio y los que volvían locos al personal con sus travesuras, a pesar de su edad. La reina ha quedado viuda hace un par de años y adora estar con los chicos cuando tiene algo rato libre en su apretada agenda, era sabido en palacio el cariño que les tiene y sobre todo a la pequeña Annabelle.
Los niños se educan con tutores que contrata la reina a pesar de las protestas de los padres, ella cree que esos chicos tienen un gran futuro y por ello los ayuda, dado que solos les costará mucho mas esfuerzo y no sabe si serán capaces. Pasan los años y los chicos alcanzan la mayoría de edad. El joven se ha convertido en un muchacho alto, fuerte y atractivo, pero todo un caballero; tras acabar sus estudios se ha alistado en el ejército, consiguiendo méritos propios y subiendo de posición. La muchacha, se ha convertido en toda una belleza y una joven muy alegre que siempre tiene una sonrisa; ella está acabando sus estudios y Su Majestad le enseña idiomas y a tocar el piano, instrumento que le encanta y domina con facilidad.
La reina ante los logros del joven Ethan le concede un condado con su título y tierras cercanas a Londres, mientras que presenta a la joven en sociedad causando gran sensación por su belleza y sus grandes ojos esmeraldas que brillan cuando sonríe. Algunos nobles no están de acuerdo con las decisiones que toma la reina respecto a esos dos plebeyos, pero ninguno osa decirle nada por acabar desairados.
Un día mientras la reina camina por el jardín junto con su dama de compañía, de pronto, llega Annabelle corriendo y la abraza fuerte mientras ríe contenta.
-Pequeña, debes comportarte como una dama-le reprime cariñosamente.
-Es que estoy tan contenta que no me he podido controlar, lo siento.
-Me doy cuenta-suelta una suave carcajada-¿y a que se debe tanta euforia?
-Lo sabes perfectamente-sonríe ampliamente a las personas del servicio que pasan por su lado.
-¿Serías tan amable de recordármelo? Estoy muy mayor y me falla la memoria.
-Has conseguido que de un concierto.
-Una pena que haya tardado tanto para que te oigan-sonríe.
-¿El que es una pena?-pregunta una voz a sus espaldas.
-¡Ethan!-corre hacia su hermano y lo abraza riendo-¡Victoria me ha conseguido un concierto!
-Ah claro, entonces ya se para que concierto he comprado las entradas-mira a la reina y le hace una referencia-Gracias Su Majestad por el regalo a mi hermana.
-Deja las formalidades para cuando estemos en público, Ethan.
-Como desees Victoria-sonríe y le da un beso a su hermana en la frente-nos vemos esta noche, bellas damas, ahora me retiro a hacer mis quehaceres. Adiós.
-Vamos nosotras, Anna a ver que te pones esta noche, que vas a impresionar.
La joven asiente y entra en Palacio bajo la atenta mirada de la reina y de alguien más. La reina mira a todos lados al sentirse observada, mira hacia todos lados, pero solo ve a la Guardia Real y a algún criado que pasa por allí en ese momento.
Tras un rato observando vestidos se decanta por uno verde clarito que hace juego con sus ojos. Victoria se marcha a seguir con sus deberes, mientras que la joven, con ayuda de su doncella, se arregla y se maquilla. Cuando está arreglada sonríe a su doncella y le pide que la deje sola.
-Toc, toc-dice su hermano asomando la cabeza sonriendo- ¿Se puede pasar?
-Claro que sí-se levanta de la cama.
Se acerca y la abraza, con cuidado le pone una mariposa en su recogido, se mira al espejo y sonríe al ver el efecto que añade la mariposa.
-Vamos, tu carroza te espera.
- Claro-se engancha de su brazo y salen de la habitación.
Se montan en la carroza y se dirigen al teatro, todo está abarrotado de nobles que charlan entre ellos. Camina hacia el piano y toca las teclas intentando tranquilizarse. Su hermano se sitúa a su lado y mira entre las cortinas que los protege de miradas curiosas.
-Tranquila, lo harás bien.
-Quédate conmigo, Ethan-le suplica cogiéndole la mano-por favor.
-Estaré en frente tuya, tranquila e imagina que estás en tu habitación-le da un beso en la frente y se sitúa en frente de ella pero sin que nadie lo viera.
Se sienta en el banquillo del piano y Annabelle mira como se abre lentamente y todo el mundo la mira interesado. Toma aire y comienza a tocar una melodía sumergiéndose en su mundo, el teatro queda en silencio y a oscuras, solo iluminado el piano y Annabelle.
Todo el mundo está embobado, pero una persona frunce el ceño y comienza a cortar las cuerdas de los sacos para que caigan sobre ella. Justo en el momento en el que están cayendo Ethan se lanza contra Annabelle apartándola de los sacos que caen destrozando el piano y provocando un jaleo. Coge a su hermana en brazos, que se ha desmayado por el shock y la monta en la carroza que corre veloz a Palacio, donde ya está el médico esperando.
La lleva a su recámara donde está Victoria y el médico, que tras examinarla les dice que está perfectamente y que solo ha sido el shock. La reina dispone a varias guardias para custodiarla y ella y Ethan se van a descansar algo más tranquilos.
Ella se levanta de madrugada muy agitada, acaba de tener una pesadilla que le impide conciliar el sueño. Va al baño y se echa un poco de agua fría en la cara, lo que le aclara la mente un poco y la tranquiliza.
Vuelve a la cama y se duerme tranquila. Se levanta a la mañana siguiente y descubre a Victoria y Ethan en su habitación observándola preocupados, pero cuando ella les sonríe ellos relajan su rostro.
-Estoy bien, solo fue un accidente-les tranquiliza Annabelle.
-No fue un accidente, alguien ha intentado matarte-dice serio Ethan.
-Todavía están investigando, pero esperamos saber pronto quien fue el culpable-dice Victoria mientras le acaricia el cabello-ahora estás a salvo, pequeña.
-Descansa hoy, nosotros vamos a estar ocupados por lo que no salgas sola de palacio-le advierte su hermano preocupado.
-No tenía pensamientos de hacer tal cosa.
-Mejor, ahora descansa-le dan un beso y se marchan suspirando aliviados.
Ella pasa la mañana en cama leyendo o dibujando, pero a la hora de comer se siente mucho mejor y baja a la cocina a comer con los sirvientes, dado que no quiere comer sola. Tras acabar de comer sube a su habitación y con ayuda de unos lacayos mueve el piano hacia la terraza para tocar, aprovechando el buen día que hace y el solecito.
Comienza a tocar una melodía nueva y alegre, la reina sonríe al oír el piano mientras charla con unos comensales en el jardín y la actividad se para durante unos minutos. Ella termina de tocar y sonríe, le ha quedado una bonita melodía a medida que ha ido avanzando la canción.
-Bonita melodía, una pena que sea la última que toques-dice un hombre enfrente de ella.
-¿Qué le he hecho yo?
-Quitarme lo que sería mío si te hubieras casado conmigo-dice enfadado-ahora toca tu última melodía, Duquesa.
Comienza a tocar una melodía triste, de despedida, que alerta a la Reina y a la Guardia. Ethan corre a la habitación de su hermana justo para ver como el hombre dispara a su hermana y él le dispara al hombre. Corre hacia su hermana y llora mientras le pide disculpas por no salvarla, Victoria llega también y la abraza hasta que la joven muere y luego arrestan al hombre.
Años después, Ethan hereda los títulos que debería haber heredado Annabelle, tras la muerte de la Reina Victoria de Inglaterra y tiene cuatro hijos, tres chicos y una chica, a la que le puso el nombre de su hermana, Annabelle.
domingo, 19 de enero de 2014
El Adiós
Este mini relato, es el prefacio de lo que a lo mejor puede ser una historia sobre el acoso escolar y sus desastrosas consecuencias.
Aquí me encuentro, escribiendo esta carta mientras mis ojos y muñecas lloran sangre,las ultimas que caerán antes de sumirme en un sueño eterno.
Mis ojos están cansados de llorar lagrimas invisibles, que nadie quiere comprender y que hacen como que no las ven. La verdad es demasiado dolorosa para aceptarla y tender una mano amiga y darme la ayuda que necesito para salir de este infierno llamado instituto.
Harta de que la gente me pisotee, me pasen por encima y no me dejen levantarme, solo quieren ver como caigo una y otra vez, sola...ya no puedo más. Nadie me echará en falta, aquí se acaba la vida de una joven que se cansó de luchar contra todos y que nadie la ayude contra el acoso que sufre.
Con estas ultimas gotas de tinta y sangre, mi vida expira con una sonrisa.
Aquí me encuentro, escribiendo esta carta mientras mis ojos y muñecas lloran sangre,las ultimas que caerán antes de sumirme en un sueño eterno.
Mis ojos están cansados de llorar lagrimas invisibles, que nadie quiere comprender y que hacen como que no las ven. La verdad es demasiado dolorosa para aceptarla y tender una mano amiga y darme la ayuda que necesito para salir de este infierno llamado instituto.
Harta de que la gente me pisotee, me pasen por encima y no me dejen levantarme, solo quieren ver como caigo una y otra vez, sola...ya no puedo más. Nadie me echará en falta, aquí se acaba la vida de una joven que se cansó de luchar contra todos y que nadie la ayude contra el acoso que sufre.
Con estas ultimas gotas de tinta y sangre, mi vida expira con una sonrisa.
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